A punto de comenzar la fiesta centrocaribeña del deporte en Santo Domingo y después de disfrutar la Copa Mundial de Fútbol, todavía no se apaga el esfuerzo que significó para el país desarrollar la Liga Élite de Béisbol 2026. Industriales levantó el trofeo mayor tras superar a Las Tunas, mientras Holguín se colgaba un merecido bronce durante su estreno en este tipo de torneo.
Esos resultados merecen el aplauso, pero no minimizan en lo absoluto el triunfo organizativo en medio de la compleja situación energética y económica que a ratos hacía tambalear el certamen en el que tomaron parte los seis planteles de mejor rendimiento en la serie nacional 64. Factores tan importantes como el traslado de los equipos de una ciudad a otra, el hospedaje y la divulgación del evento no dependían de la máxima dirección de este deporte en Cuba. La televisión no escapó a esos momentos donde a veces la planificación no depende de los que dirigen la producción y transmisión de eventos deportivos, sino que se subordina a determinadas limitaciones logísticas, incluso a esos vientos envenenados que soplan desde el norte.
Baste decir por ejemplo que los camiones de control remoto de La Habana sólo pudieron desenrollar cables y emplazar sus cámaras en el estadio Latinoamericano y como excepción en Artemisa y Mayabeque. En este momento de incertidumbre y oscuridad salieron a la luz dos grupos audiovisuales privados . El piquete de Matanzas se hizo cargo de un alto por ciento de las transmisiones que se generaban en el circuito occidental, mientras la productora “Desde Cero” monopolizaba los estadios “”Mayor General Calixto García Íñiguez “, cuna de los Cachorros de Holguín y el “Julio Antonio Mella” de Las Tunas, el llamado bosque encantado de los emblemáticos Leñadores. Mientras eso sucedía la tropa de Tele Turquino se convertía en espectadores involuntarios con ganas de dar su acostumbrado aporte.
En lo que ha realización se refiere hubo que cambiar el tradicional estudio rodante del remoto por la pequeña oficina de un museo del deporte o improvisar en una cabina de narradores. Todos juntos, apretados en un reducido espacio que nunca fue pretexto para la chapucería.
Sentado frente al switcher y siguiendo los pequeños monitores, este redactor tenía obligatoriamente que compartir las voces de mando con el elogio constante por un oportuno encuadre, la finalización de una buena jugada o el adorno oportuno de una cámara lenta, aún cuando la tecnología se quedaba por debajo de las exigencias de un juego de pelota, la puesta en pantalla más compleja entre todos los deportes.
Y claro que no faltaron los momentos de insatisfacción porque se nos fue una buena jugada, por no seguir correctamente a un corredor o porque una transmisión deportiva no es una ciencia exacta.
No tengo referencia de la experiencia de los profesionales que tienen a su cargo las transmisiones deportivas en los remotos de La Habana, pero en el caso de Holguín y Matanzas predomina la juventud, sin dudas una de sus fortalezas.
En el team “”Desde Cero” con la única excepción del olímpico Alexey González (primera base) y de Camilo Batista (home arriba) los cuatro restantes son jóvenes que han tenido que aprender sobre la marcha este complejo oficio de camarógrafo en producciones de beisbol.
La Serie nacional 64 y la Liga Élite 2026 mostraron serias lagunas en las rutinas de trabajo motivado principalmente porque una buena parte de los realizadores se movieron hacia producciones de mejores respaldos de salario. Baste ilustrar como ejemplo que un camarógrafo, operador de video o sonidista recibe la tercera parte que se le paga a un periodista en la TV. El recurso humano para garantizar la máxima calidad de una transmisión deportiva ni se improvisa ni se prepara en cuatro semanas.
Ahora no queda tiempo para ubicar a los que jamás diseñaron una estrategia para garantizar el necesario relevo generacional de directores, camarógrafos, sonidistas, operadores de cámara lenta y el resto de las especialidades que posibiliten la máxima calidad de una puesta en pantalla. Y más preocupa porque se trata de un sector que elevó hasta la cúspide el prestigio de la TV Cubana en Juegos Olímpicos, Panamericanos, Ligas Mundiales de Voleibol, Serie Mundial de Boxeo, Ventanas del Basket, etc.
Importantes compañías productoras de eventos mundiales llamaban siempre a profesionales cubanos de todas las especialidades y al concluir dejaban constancia del reconocimiento a los embajadores del ICRT. Esta experiencia se ha minimizado según pasan los años y parece destinada a una pausa impredecible como mismo le sucede al grupo de Telecristal.
Estamos a tiempo de corregir el tiro y desempolvar planes y presupuestos de superación que permitan el regreso a la élite. Localizar el talento y prepararlo tiene que ser una tarea permanente de los organismos competentes, pero con el protagonismo de las provincias más decisivas en este campo. Llámense La Habana, Santiago, Holguín, Villa Clara y ahora Matanzas, sin olvidar que en Isla de la Juventud hubo una experiencia que bien pudiera retomarse. En cada caso hay que hacer alianzas con las Facultades de Medios Audiovisuales que rige la Universidad de las Artes y poner en práctica iniciativas propias de cada región.
Un buen ejemplo es el proyecto que florece en TV Camagüey y que ha comenzado a dar sus primeros frutos con una plantilla donde se distingue la juventud. Aquí la dirección del telecentro lleva de la mano cada una de las acciones sin delegar responsabilidades. Ese es el camino para los que se han rezagado e incluso para los que se sumen de ahora en adelante.
De todos modos el desempeño de las productoras audiovisuales de Holguín y Matanzas sacaron la cara esta vez y se perfilan como colectivos de larga vida. El talento joven crece aquí con una alta exigencia por la calidad. Desde ya se alistan para nuevos retos, entre ellos la Serie nacional 65.En Holguín la Productora “Desde Cero” prepara su primer taller de realización deportiva, un espacio para el crecimiento, el intercambio y la superación de su plantilla.
En Las Tunas también se calientan iniciativas para poner en práctica durante la venidera campaña. El comienzo tiene que ver con transmisiones en streaming desde el Mella y la posibilidad que a través de Cubadeportes la señal viaje por el mundo y expanda la actuación de los Leñadores desde su propio bosque. Todo tiene un comienzo, el resto descansa en el apoyo que reciba y en este caso Tunasvisión fertiliza sin miramientos cualquier iniciativa de corto o largo alcance. Ese es el camino.
FOTOS: Productora Desde Cero




