En una jornada cargada de mística militante y profundo sentido histórico, miles de personas se movilizaron a la Plaza de Mayo, corazón político de Argentina. Los convocó la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado cívico-militar-eclesiástico del 24 de marzo de 1976, fecha que devino parteaguas en la historia del país y que hoy, medio siglo después, encuentra a un pueblo movilizado en defensa de su soberanía y sus derechos fundamentales.
Columnas de organizaciones de Derechos Humanos, centrales obreras, movimientos estudiantiles y partidos de izquierda convergieron frente a la Casa Rosada. La consigna es clara y unánime: «Son 30.000 y fue genocidio», un grito que resuena con especial fuerza ante los intentos de sectores de la ultraderecha de reinstalar discursos negacionistas y teorías de la «guerra» para justificar el terrorismo de Estado.
Este martes 24 de marzo miles de argentinos se movilizaron por la ciudad de Buenos Aires para conmemorar el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. La multitudinaria convocatoria, culminó con el acto central de organismos de derechos humanos reafirmando su compromiso con… pic.twitter.com/lZ0vfnyOe0
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Durante la movilización se dará lectura a un documento conjunto a medio siglo del comienzo de la última dictadura cívico-militar. De acuerdo con medios argentinos, esta intervención corre a cargo de Estela de Carlotto, titular de Abuelas de Plaza de Mayo; Taty Almeida, de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz.
Un plan sistemático de exterminio
La movilización no solo recuerda el quiebre institucional, sino el inicio de un plan sistemático de exterminio diseñado para desarticular el tejido social y aplicar un modelo económico neoliberal a sangre y fuego. Durante la dictadura, la desaparición forzada, el robo de bebés y los centros clandestinos de detención y tortura fueron herramientas para imponer una deuda externa asfixiante y destruir la industria nacional.
#ENVIDEO | En Argentina, varias pañoletas blancas hacen presencia para mantener la «memoria activa» por los 50 años de la dictadura militar. pic.twitter.com/Dg86EPX2d5
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La mística de las Madres y Abuelas
El epicentro de la jornada estuvo marcado por la presencia de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, quienes con sus pañuelos blancos siguen encabezando la demanda por la identidad de los más de 300 nietos que aún faltan por recuperar. A pesar del paso del tiempo, su ejemplo de lucha pacífica sigue siendo el motor de las nuevas generaciones que se sumaron a la vigilia con antorchas, intervenciones artísticas y cánticos de resistencia.
Las siluetas blancas, que representan a los detenidos-desaparecidos, volvieron a bordear el perímetro de la pirámide de la Plaza, mientras en pantallas gigantes se proyectaban los rostros de los mártires de la militancia popular de los años 70.
Entre 1976 y 1983, la dictadura cívico-militar sumió a Argentina en la oscuridad, dejando más de 30 mil desaparecidos. Jóvenes y adultos fueron raptados, y una práctica atroz se extendió: el robo de bebés nacidos en cautiverio. De este dolor inmenso nació la resistencia: las… pic.twitter.com/JJpdY6wqOc
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Contexto regional: La sombra del Plan Cóndor
El golpe de 1976 en Argentina fue una de las piezas finales del Plan Cóndor, la coordinación represiva entre las dictaduras del Cono Sur orquestada y financiada desde Washington por el Departamento de Estado de los Estados Unidos.
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A medio siglo del inicio de aquella noche oscura, la movilización popular en Argentina envía un mensaje contundente a la región: los pueblos latinoamericanos tienen memoria y no permitirán el retroceso hacia formas autoritarias de gobierno ni la impunidad para los responsables civiles y económicos que se beneficiaron con el terror.
Tomado de TeleSur



