Ya están en casa y con la frente bien en el alto. No pudieron con Matanzas en la gran final de la Serie 64 pero se quedan con un subtítulo que también dispara el orgullo. El equipo emblema del deporte tunero acaba de perder su batalla por el triplete y ahora queda el eco de lo que se pudo hacer y no se logró, de esta o aquella jugada, del pitcher que salió insatisfecho de la lomita o del batazo que no llegó a la hora buena. En fin un sinnúmero de detalles que distinguen el combate en una batalla decisiva como casi siempre sucede. Eso sí, se perdió frente a un digno rival que a ojos vistas lo superaba pieza por pieza. Pero eso también es un mérito para Abeysi y compañía; se combatió sin cuatro de sus principales artilleros que por alguna razón faltaron al llamado y no se enfundaron ese glorioso uniforme verdirrojo tan temido a lo largo de todo el archipiélago.
Los Cocodrilos de Matanzas fueron aplastantes liderados por cuatro «refuerzos» profesionales que le llegaron en el momento preciso; Yurisbel Gracial, Ariel Martínez, Yoanni Yera y Armando Dueñas completaron una escuadra con todas las armas necesarias para hacer frente a los campeones de Cuba. Para los rojos de Armando Ferrer el aplauso, el respeto y el reconocimiento.
Pasar de lo alegre a lo dramático es algo cotidiano en el deporte, a veces en una misma jornada. No siempre se gana y hasta los propios atletas, entrenadores y aficionados deben estar preparados para ello . La decepción también está en el camino y es positiva cuando se apuesta con vergüenza por la revancha. Lidiar con el fracaso forma parte del trabajo de los deportistas de élite, los mejores tienen las herramientas para superarlo y los jóvenes aprender la lección.
En ninguna ocasión será lo mismo exigir con entusiasmo delirante -y no pocas veces con grosería de cualquier tipo- desde una grada del Mella, que pararse en el cajón de bateo y pegar un batazo que ponga delante a tu equipo. Ni será igual abuchear al que se poncha con el tercer envió cantado o con una recta alta , que pararse ahí a sesenta pies del rival listo para hacerlo lo mejor posible. La combatividad, la entrega y la vergüenza son estandartes que portan los Leñadores en todos los estadios del país.
Cuando las motivaciones de un atleta se sienten ancladas en algo más grande que las medallas o los trofeos, la decepción es dolorosa, pero no es terminal. Vendrán otras contiendas.
Ahora se trata de pensar en las próximas aventuras sobre los diamantes. Algunos como el imprescindible Yordanys Alarcón anuncia su retiro del beisbol activo, pero el relevo está ahí, sólo que debe mirarse en ese espejo. La juventud es una de las fortalezas de este equipo; Yan Lucas Baldoquín, Yassel Izaguirre, Maikel Molina, Luis Antonio Pérez, Norge Torres, Leonardo Joseph, Osmani Urrutia, Eliánder Bravo, Andier Reyes y otros que vienen subiendo para empuñar el hacha y listos para soñar con nuevas victorias. Los Leñadores están ahí…con el aplauso de su pueblo y mirando hacia adelante.
FOTOS: Itsvan Ojeda y Gretel Yanet
Levanten el hacha Leñadores
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