“Vértigo” es el título de la exposición bipersonal que está a disposición del público durante un mes en la galería de la sede provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, en Las Tunas.
Se trata de una muestra de los artistas José Manuel Mayo y Liusan Cabrera Almaguer que incursionan en el mundo del abstraccionismo y evidencian la vitalidad del género por estos lares.
Son dos modos de hacer que se complementan entre sí, pues José Manuel se encuentra entre los consagrados a la tendencia abstracta vinculada a lo geométrico y lo óptico, mientras que Liusan, más dedicado a lo figurativo, comenzó a incursionar en ese mundo hace poco y se declara ya su enamorado ferviente por la afición que siente hacia el diseño.
La carga conceptual de la propuesta del primero, consistente en variopintos círculos, se aprecia en los títulos de las obras, al estilo de frases lapidarias como “la lengua es el azote del cuerpo” o “la vergüenza es una gran enseñanza”, salidas de la riqueza proverbial que se halla en el imaginario de la religiosidad afrocubana.
El segundo, por su parte, evidencia solidez en la racionalidad de las líneas que se cruzan caprichosamente creando curiosos efectos visuales. Trazos rectos y esferas coexisten en aparente armonía porque pueden provocar en el espectador sensaciones dispares como el equilibrio o un estado tan contrario como un ligero mareo.
Según sean las lecturas, así serán las maneras en que se reciba “Vértigo” por los espectadores en cuestión. Al respecto, el crítico Alexeis Rodríguez, opina que “la circunferencia alude a lo cíclico de la vida”, en tanto, para quien suscribe estas letras, los paralelogramos en su abigarrado interior crean una atmósfera lumínica especial que juegan con el espacio y también nos remiten a la existencia humana.
La significación simbólica cobra dimensión en la propuesta de la UNEAC tunera que espera por la visita del público, ente que tiene la última palabra sobre las intenciones de los autores al concebir sus obras y la repercusión de las mismas.

