Una marcha de reafirmación por Cuba

Desde las cinco de la mañana las calles comenzaron a llenarse del júbilo que caracteriza a la clase trabajadora cubana. Llegaban todos alegres, dispuestos, convencidos porque saben que en nuestra Isla el Primero de Mayo es motivo de satisfacción, de orgullo por lo logrado en tantos años de luchas.

En la Plaza las luces mostraban que todo estaba listo. La banda, el coro de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), la enseña nacional ondeaba, acompañada de la del 26 de Julio, y los alrededores engalanados, reflejando las consignas de un pueblo unido.

A las 7 en punto el silencio lo inundó todo. En el éter comenzó a escucharse el concepto de Revolución, en voz del líder indiscutible, nuestro Comandante eterno Fidel Castro. Con gran respeto iniciaron las notas de glorioso Himno Nacional, que luego fue cantado al unísono por todos los presentes.

Luego creció la algarabía con el masivo desfile de todos. Como en toda Cuba, los hombres y mujeres de la Salud Pública, esos que contribuyen día a día a la noble tarea de salvar vidas estuvieron en primera fila.

Tras ellos llegaron los trabajadores de la educación, la ciencia y el deporte. Y así fueron pasando frente a la presidencia los dieciséis bloques que pusieron color a la marcha.

A cada paso se reclamó el cese del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, así como la devolución del territorio ilegalmente ocupado por la base naval de Guantánamo y la actitud hostil de Estados Unidos, cuyo gobierno se empeña en destruir la democracia en Cuba y en Venezuela. Pero se supo que nos sobra firmeza y decisión, valentía y esperanza.

Se condenó además la Ley Helms-Burton, un intento anexionista que pretende devolver nuestra tierra y nuestro cielo a quienes antes del triunfo revolucionario hacían de cada pedazo de suelo un negocio, sin importarle nada más. Pero Cuba es nuestra.

Cuando la fiesta proseguía en Las Tunas, en toda la nación, en el mundo, cientos de trabajadores reclamaron sus derechos. Jornadas y salarios más justos, fin a la explotación, a la miseria, estuvieron entre las demandas. Y en los Estados Unidos silencio total, nada que celebrar ni motivos para sonreír.

Casi tres horas de desfile unido, de marcha apretada y victoriosa. Otra jornada histórica para los obreros de la tierra de Martí, Maceo y Camilo. El triunfo es nuestro y de eso no hay duda.

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Gianny López Brito

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