Maritza Vega Peña es una maestra que no quiere decir adiós a sus alumnos en el curso escolar que concluye. Ella imparte docencia en el ciclo de tercero a cuarto grados del Seminternado Rafael Martínez de la ciudad de Las Tunas.
El cariño y la abnegación caracterizan a esta pedagoga que está próxima a su jubilación. En el actual periodo lectivo la complicidad entre alumnos, padres y maestros le permitió lograr resultados que se reflejan en la formación integral de los educandos.
Maritza estudió en el Caney de las Mercedes, en la provincia Granma. Como ella muchos maestros del oriente del país iniciaron sus primeros estudios de magisterio, posteriormente algunas situaciones se interpusieron en su camino, por lo que abandonó la carrera por un tiempo, pero después la retomó y hoy se siente orgullosa de la profesión que escogió.
Los padres refieren que esta maestra crea un vínculo sin igual con la familia para que el proceso de enseñanza aprendizaje sea un todo. Maritza declara que sin esa integración no se logran los frutos que esperamos. Esa relación con los padres forma parte de su estrategia para llevar con éxito el curso escolar hasta el final.
Cuando inicien las clases en septiembre próximo, quizás sea el último calendario académico de Maritza, pero la docencia no la piensa abandonar nunca. Incorporarse después del retiro está entre las metas de esta tunera que siente la pedagogía con el corazón.

