El trabajo me cambió la vida

Cuando Adis Leyva Céspedes perdió a su esposo pensó que la vida se le había ido con él. A sus casi cuarenta años y con dos niñas, esta mujer que carecía de estudios y había trabajado siempre como ama de casa, no veía más que nubarrones en su futuro inmediato.

Sin embargo, gracias a su propio esfuerzo y con la sabia conducción de los especialistas de proyectos que se gestan desde la cabecera provincial, esta mujer ha aprendido no solo a valerse por sí misma sino que muestra con orgullo la independencia que ha ganado con su sudor.

“Yo empecé en el 2002 cuando me quedé sola, a criar animales, y entre ellos los cerdos que es lo más común entre la gente del campo, pero un día tuve la suerte de encontrarme a dos mujeres maravillosas que me alentaron a incursionar en una variante de cría no muy común que por desconocimiento muchos desechaban, ahí fue cuando empecé con las cabras.”

Con casi de sesenta años y una vasta experiencia en el manejo del ganado ovino-caprino, Adis es hoy la mejor productora de leche de cabras en Bracito, poblado situado en las cercanías del municipio de Jobabo.

“Comencé ordeñando para hacer queso que lo vendía semanalmente en el municipio y con eso conseguía los medios para subsistir, pero después cuando la producción empezó a crecer la UBPC local se interesó en lo que yo hacía e hicimos un contrato que permitiera insertarme en su sistema.”

“Así es como a partir del 2015 comienzo a entregar mis producciones de leche directamente a la cooperativa y de ahí se canalizan hacia la Empresa de Productos Lácteos, desde entonces los rendimientos han sido satisfactorios.”

Adis reconoce que esta iniciativa no solo ha permitido el empoderamiento de las mujeres de esta comunidad, sino que al elevar su nivel económico y autoestima, se ha convertido en un incentivo para transformar la vida de cientos de féminas en todo el territorio.

“Este proyecto nos ha enseñado que las mujeres no solo servimos para ser amas de casa. Ahora mismo estoy entregando entre 150 y más de 200 litros de leche, antes dependía del salario de mi esposo, ahora puedo pagar para mantener mi producción.”

“Me he convertido además en una multiplicadora de esta experiencia pues ya son varias las mujeres que he atraído para que se vinculen a esta actividad y hemos extendido la producción a la venta de cárnicos a través de la Empresa de Ganado Menor.”

Vinculada desde hace años al Proyecto de Innovación Agropecuaria Local, Adis es solo una más de los cientos de mujeres que han encontrado en el trabajo una forma de lograr sus sueños y luchar por sus derechos.

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