Con solo 30 años y 8 de experiencia, Ricardo León asumió el desafío de dirigir el Seminternado el Vaquerito en la ciudad de Las Tunas. Este plantel tiene una matrícula de 264 alumnos y un colectivo de alrededor 55 maestros. En dialogo con este joven pudimos conocer algunas de sus aspiraciones, su estilo de dirección y el amor por la docencia.
“Salí de una aula donde impartía docencia en esta misma enseñanza y pase a dirigir este centro, y hemos venido incrementando la superación, desde cursos de postgrados y talleres. También la imagen de la escuela es fundamental y como estamos en la misma carretera central, con el concurso de docentes y familiares logramos embellecerlo para que los niños y niñas se sientan más a gusto”
Este joven maestro, a pesar de esta peliaguda tarea, no aparta la docencia de su vida. Amante de las ciencias humanísticas les transmite a sus alumnos los valores patrios.
“Ningún maestro aunque ocupe cargo de dirección debe dejar a un lado las clases. Yo sigo impartiendo Historia de Cuba en los grados de sexto. Me parece que es una materia imprescindible y debemos dominarla bien, sin imponerles nuestros criterios a los estudiantes. Le mostramos los hechos y ellos deben realizar una amplia valoración de los mismos, no solo con la bibliografía que tienen, también es necesario que profundicen en otros textos.”
A Ricardo lo he visto por las calles de la ciudad varias veces, nunca pensé que fuera un director de escuela. Hoy mi respeto y admiración constituyen un pequeño homenaje a todos los pedagogos que como él, se entregan a diario en esta profesión.
Por Yelenis Fernández García

