Reforzar la batalla contra el aedes

Hace varios días Julia notaba que los mosquitos que merodeaban por todas las habitaciones de la casa incrementaban sobremanera. Ante la situación apostó por usar el ventilador cuando estaba frente al televisor y el mosquitero a la hora de dormir.

Siete días después comenzó a deteriorarse el estado general de su organismo. Primero llegaron los dolores en las articulaciones, luego el cansancio, los dolores de cabeza que se extendían a la parte trasera de los ojos y la fiebre.

Julia sabía que podía tener dengue pero temía acudir a la unidad asistencial más cercana. Pero comenzó a sangrar por las encías y entonces no dudó en acudir al policlínico de su área de salud.

Por suerte fue ingresada y con tratamientos oportunos se recuperó cinco días después.

En estos meses estivales, el incremento de la humedad y de las lluvias posibilita la proliferación del vector transmisor de enfermedades como el zika, el dengue y la fiebre amarilla.

Se trata del aedes aegypti que puede reconocerse por sus distintivas marcas blancas, aunque sus diferencias en aspecto con respecto a otros mosquitos pueden ser ligeras.

Es Originario de África y se ha localizado en regiones tropicales y subtropicales de todo el mundo. En América se presenta desde los estados del sur de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina y también en Uruguay. Comparte hábitat con Aedes albopictus, que lo está desplazando en algunas zonas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que esta especie de mosquito causa 50 millones de infecciones y 25 mil muertes por año. Es también un agente en la transmisión de la fiebre del zika.

Aedes

Aunque el Aedes aegypti puede alimentarse en cualquier momento, suele picar con más frecuencia al amanecer y al atardecer. Los sitios donde mejor puede reproducirse son aquellos donde existe agua estancada y limpia como recipientes descubiertos y abandonados, y neumáticos desechados.

En Cuba se han diseñado estrategias publicitarias radiales y televisivas para enfrentar a un enemigo que vive siempre al asecho. Una intensa campaña antivectorial, que no recesa durante todo el año, ha permitido disminuir los índices de infestación hasta niveles permisibles aunque en la etapa primaveral siempre aumenta el número de focos reportados principalmente debido a descuidos de la población o a situaciones medioambientales complejas.

Por ello resulta primordial que se realice en cada barrio el autofocal familiar en el que debemos todos intervenir abriéndole paso a la conciencia y a la responsabilidad.

Mantener los reservorios de agua bien tapados, limpiar los patios y azoteas, destupir los tragantes, eliminar escombros, triturar los cascarones de huevos, perforar latas y pomos vacíos que han sido desechados y la siembra de plantas ornamentales  en la tierra son algunas de las medidas que debemos adoptar en casa.

Asimismo quien experimente algunos de los síntomas como fuertes dolores de cabeza o musculares, fiebre o cambio de la forma de su piel, debe acudir de inmediato al médico para evitar el contagio y la propagación de las enfermedades.

La lucha contra el aedes ha devenido tarea de todos los días. Enfrentarlo es solo posible mediante una ofensiva sin tregua.

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