Raíz sonera

La melodía brota del campo, nace en el campo como inspiración sublime. Así fue para sus ancestros, que no estudiaron en ninguna academia, pero hacían la música cubana más tradicional con el corazón.

Con esta premisa el grupo Raíces soneras, lleva bien adentro los acordes del tres y la guitarra combinados con el sonido propio de otros instrumentos como las claves, las maracas y las tumbadoras.

Sus esencias perviven en San Joaquín, comunidad rural perteneciente al municipio de Majibacoa. Allí, Edy Miranda, directora de la agrupación, hace que permanezca latente el legado de su padre, transmitido a su hija Mariela y a su nieta Rocío.

Ganadores en dos ocasiones del Premio Memoria Viva y merecedores del sello Aniversario 50 de la Jornada Cucalambeana, estos hombres y mujeres saben que la cultura es el alma de la nación y no pueden dejarla morir, sería un sacrilegio.

En Rocío está la esperanza del grupo. Ella se prepara en la Escuela Profesional de Arte El Cucalambé, de la ciudad de Las Tunas, y para ello su madre se levanta pasada las cuatro de la madrugada para juntas alistarse y salir a conquistar el futuro.

La investigación también ocupa a Mariela quien ha descubierto que la génesis de su familia musical se remonta a las guerras por la independecia de Cuba. Su tatarabuelo fue el iniciador, y lo hizo cantando en pleno monte y con el machete en la mano para luchar por la libertad, en la zona del Río Cauto.

Así la música se hace eternidad, y desde el mismo corazón del monte, late desde San Joaquín para Cuba y el mundo.

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Gianny López Brito

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