Si queremos soñar nada mejor que un libro

Recuerdo el primer libro que me leí de verdad, con ganas. Tenía diez años por aquel tiempo y me resultaron fascinantes las aventuras de Jim Hawkins en La Isla del Tesoro, escrito por el escocés Robert Louis Stevenson.

Recuerdo también que, apenas concluí la última página, fui de regreso a la primera, y comencé a leerlo por segunda vez. No tenía suficiente de la “Isla”.

Así comenzó mi amor por los libros, un hábito que me resulta difícil dejar de lado, debido a esa capacidad maravillosa que tiene la lectura para transportarnos a otros mundos o épocas. Leer es sentir incontables emociones y ponerse en la piel de otros personajes, con las que podemos sentirnos identificados, o no.

Ahora, duele ver como la lectura ha perdido importancia y valor en la sociedad cubana actual. Desde  hace varias décadas el hábito de leer perdió su impronta.

Antes, hace muchos años, incluso siglos atrás, la lectura era considerada una herramienta de poder para los hombres, porque le permitía reflexionar, llegar más allá de las limitaciones impuestas por la sociedad, romper tabús creados por la religión, y lo mejor de todo, imaginación sin límites.

Sin embargo todo ese dominio fue remplazado por las nuevas tecnologías, mecanismos que pretenden mejorar la vida del ser humano. Disminuye el interés porque ahora es más importante un celular, un Tablet o una computadora.

Actualmente los adolescentes, incluso los niños y los adultos se inclinan por otras actividades antes que la lectura. Para los jóvenes leer es aburrido, algo totalmente ajeno a sus intereses, una tarea impuesta que no les proporciona ningún placer ni satisfacción, una experiencia que prefieren evitar.

Acérquese a un adolescente y pregúntele si ha leído, por ejemplo, El Señor de los Anillos de J. R. R. Tolkien, o Drácula de Bram Stoker, Orgullo y Prejuicio de Jane Austen o una novela fantástica tan popular como Harry Potter de J.K. Rowling. La respuesta inmediata es que prefiere ver las películas. Digo yo que es por eso de que “los hijos se parecen más a su época”… y en esta época lo que está de moda son las pelis y las series,  no los libros (ni  siquiera en formato digital).

Y resulta abrumador y preocupante que una acción tan sencilla como leer líneas impresas esté en decadencia. Se supone que debemos ser uno de los países más cultos del mundo. Bueno, la cultura viene muy ligada a la lectura, y la lectura es cultura.

Qué estrategias se trazan en las escuelas, comunidades, centros laborales y desde el propio sistema de cultura para fomentar el hábito de la lectura en las personas desde que son niños. Puedo estar equivocada, pero creo que casi nada, aparte de la Feria del Libro que se realiza cada año en todas las provincias de Cuba, y que tiene un carácter internacional.

Por qué no se aprovecha mejor los espacios con los que cuenta la comunidad. Por qué en las escuelas no se crean estrategias para incitar a los niños, adolescentes y jóvenes a leer libros, por el simple placer de leerlos, no por obligación. Por qué, desde el uso mismo de las tecnologías de la información y la comunicación, no se estimula la lectura.

A fin de cuentas, la lectura es una pasión para toda la vida, que se cultiva en todo momento. Por tanto es una necesidad que hay que trabajar constantemente en las escuelas. Es la mejor herramienta para la formación humana e intelectual de la persona. Una afición que puede practicarse en cualquier tiempo, lugar, edad y situación.

Si queremos ser mejores hombres y mujeres, si queremos que nuestros hijos e hijas sean mejores personas en el futuro, si queremos pensar y que piensen por sí solos, conocer a los demás y a nosotros mismos, tenemos que depender, antes que todo, de los libros.

Si queremos soñar nada mejor que un libro.

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