La fecha marca una celebración mundial, donde se recuerda el origen del movimiento obrero. En Cuba, los matices son de fiesta colectiva, porque el Día Internacional de los Trabajadores, cada Primero de Mayo, a la convocatoria asiste toda la familia.
Lo hemos visto en nuestras calles cuando al amanecer el desfile arranca, entre vítores y banderas, transitando por plazas y tribunas. Y, en verdad, no sólo asisten quienes laboran; también lo hacen, en bloques multicolores, jubilados, estudiantes, abuelas y abuelos, niños… porque, reitero, es una jornada de familia.
La historiografía recuerda que la conmemoración de este día internacional, en 1939, fue la primera organizada por la Confederación de Trabajadores de Cuba, a sólo tres meses de su congreso constituyente.
Desde entonces, el proletariado de la nación cubana asume como suya también la fecha mundial.
El Primero de Mayo volveremos los cubanos a las calles, estas que desde hace varios días se engalanan anunciando la proximidad de la fecha.
Al desfile de plazas y banderas, al desfile en familia, volveremos.

