El verano es la etapa del año donde el placer y el divertimento remontan vuelo. Disfrutar de sus placeres se convierte en una tentación de la que pocas personas consiguen sustraerse. Entre las opciones de mayor simpatía figura un saltito hasta la playa. Ahh, ¡qué reconfortante para el cuerpo y para el espíritu resulta tumbarse en la arena y darse luego un buen chapuzón entre las olas!
La moda de tomar baños de mar como opción recreativa data del distante año 1780. Sus iniciadores fueron los aristócratas de la parte sur de Inglaterra, quienes acudían a las playas utilizando el recién inaugurado ferrocarril. Otro de los motivos por los que los baños de mar se hicieron tan populares fueron las virtudes terapéuticas asociadas a ellos desde la antigüedad. Las civilizaciones Griega, Romana y Egipcia las acreditaban constantemente.
En el siglo 19 los médicos recuperaron esta sabiduría ancestral a favor de sus pacientes, a quienes recomendaban tomar baños para prevenir y curar numerosas afecciones. Esta virtud fue aprovechado por las damas de clase para mostrar su elegancia y buen gusto en la playa, con trajes de baño que han persistido hasta nuestros día en numerosos grabados de época.
PLAYAS EN LAS TUNAS
El litoral tunero dispone de 36 playas, 34 en la costa norte y dos en la sur. El municipio de Puerto Padre clasifica como el más afortunado de todos. Lo puede atestiguar su balneario más concurrido y popular: La Llanita, a la que no solo acuden en masa los residentes en las bien llamada Villa Azul de los Molinos. Muchas personas de los municipios de Jesús Menéndez y Las Tunas también la visitan en el período estival. Acuden en todo tipo de medios de transportes, privados o públicos: automóviles, motocicletas, ómnibus, camiones…
Buena parte de esa afluencia ocurre los fines de semana. Pero otros lo hacen cualquier día y hasta levantan casas de campaña a la orilla de la playa con la intención de prolongar su disfrute en tanto se lo permitan sus posibilidades y sus urgencias. La Llanita, con sus extensiones de La Boca y El Socucho, es un regalo de aguas limpias y transparentes que la naturaleza le hizo a esa franja de la costa puertopadrense, a la que las lanchas que transportan a los bañistas le confiere un toque de singular colorido.
Manatí también cuenta con tradiciones playeras. Un paraje virgen y paradisíaco de sol, arena y mar es Chapaleta, en la orilla sur de su bahía. Por razones de proximidad geográfica y de posibilidades de transporte, son los habitantes del Puerto de Manatí quienes con mayor frecuencia enfilan las proas de sus botes hasta sus inmediaciones, pues para llegar hasta su orilla se precisa de embarcaciones para cruzar el canal. Los manatienses mediterráneos envidian ese privilegio dado a los portuarios. Es que Chapaleta es un encanto natural. No hay un visitante que se resista a admirarla y a quererla.
En la costa manatiense figura la concurrida playa de Los Pinos, donde funciona una base de campismo popular para deleite de los bañistas. Se encuentra a poco más de 10 kilómetros de Manatí. Dispone de cabañas para quienes la elijan como destino vacacional, con un amplio surtido de opciones, como sala de juegos, televisión, salón de baile y servicios gastronómicos. Desde la orilla se puede asistir a un fenómeno singular: una estela de espumas de varios kilómetros provocada por el rompimiento de las olas contra una barrera de coral. Los visitantes suelen quedan admirados por el espectáculo.
Otro segmento de costa de gran demanda por los veraneantes en estos meses de calor y asueto es Punta Corella, en el litoral del municipio de Jesús Menéndez. Se trata de un sitio habilitado para que los campistas la pasen de maravillas junto a sus familias. Dispone de confortables cabañas y de servicios múltiples como salas de juegos, cafetería, pista de baile, televisión, video… Una estancia en Punta Corella es una excelente oportunidad para desconectar del día a día y para culminar las vacaciones por todo lo alto.
El verano aún goza de vitalidad y aguarda por usted y su familia a la orilla del mar. Nada como una estancia en la playa para reponer energías físicas y mentales. No pierda la oportunidad y, si aún no ha ido, decídase. Su cuerpo y su espíritu se lo agradecerán.

