El pionero de los pedraplenes

En el último cuarto del pasado siglo se puso en boga en Cuba la construcción de pedraplenes para unir a la isla grande con algunos de los cayos próximos a la costa. Se trató de una necesidad impostergable, en virtud del auge que comenzaba a tomar el turismo como locomotora de nuestra economía. La edificación de hoteles en esos lugares virtualmente vírgenes resultó en la práctica una tentación para fomentar allí la bien llamada industria sin humo.

Los pedraplenes no constituyen un “invento” de la contemporaneidad. La bibliografía especializada tiene referencias de un puente construido en los remotos tiempos del Imperio Romano a orillas del río Tajo, en España, allá por el año 106, cuya estructura, increíblemente, aún permanece en pie.

Sin embargo, en nuestro país no se conoce suficientemente acerca de la primera obra de ese tipo construida en sus predios. Se trata del pedraplén que une al puertopadrense poblado de Delicias con el Cayo Juan Claro, conocido por Puerto Carúpano. Por la naturaleza de su concepción, este terraplén figura entre las siete maravillas de la ingeniería civil en la provincia de Las Tunas.

Este pedraplén comenzó a construirse en 1910 a instancias del grupo Chaparra Sugar Company, y tenía por finalidad unir por intermedio de una vía ferroviaria a las localidades antes referidas. La intención fue habilitar en el cayo un puerto que permitiera sin dificultades el atraque de embarcaciones de gran calado. Se hizo también con la pretensión de embarcar por sus espigones el azúcar producida por los centrales entonces denominados Delicias y Chaparra.

El segundo momento de la obra arrancó en1960, y ejecutó una carretera de seis metros y medio de ancho, paralela a la vía férrea tendida anteriormente. Esta ampliación se realizó con el concurso voluntario de cientos de pobladores de Delicias y del propio cayo. Constituyó un sonado éxito en todos los sentidos.

Publicaciones de la época aseguran que en la primera etapa se emplearon piedras de diferentes tamaños, las cuales eran arrojadas al agua y colocadas sobre trípodes de madera dura clavados en el lecho marino. Esas piedras eran transportadas en trenes, que entraban de retroceso a la vía. Por encima de la plataforma conseguida y nivelada se colocaron luego los raíles ferroviarios.

En la segunda etapa se simplificaron las tareas difíciles, pues, a diferencia del empirismo inicial, los técnicos que la dirigieron poseían ya una elevada calificación técnica. Fueron empleados los mismos materiales estructurales, que se  transportaron no solo por la vía ferroviaria, sino también en camiones, carretones, parihuelas y en cuantos medios encontraron los habitantes del cayo Juan Claro. Estudios realizados por especialistas de la Academia de Ciencia certifican que su diseño no ha afectado en nada el ecosistema de la zona.

El pedraplén Delicias-Cayo Juan Claro mide mil 600 metros y su estado de conservación no causa preocupaciones.  La economía del territorio le debe una inmensidad, pues comunica a la isla grande con Puerto Carúpano, una de las terminales de azúcar a granel más importantes y eficientes del país. Esa unidad fue inaugurada por Fidel el 20 de enero de 1978. Se trata, pues, del primer pedraplén construido en Cuba en cualquier época. Interesante, ¿verdad?

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