El pino de escuela primaria

A finales de la década de los 80, en la escuela primaria Tony Alomá de Las Tunas, como en muchas otras, se reunieron los estudiantes en el jardín para plantar un árbol. Era un pequeño pino en una bolsa de plástico.  La siembra constituyó toda una ceremonia, que es recordada por algunos de los que estuvieron allí.

Lo que en su momento fue un hecho simbólico, para mostrar a los pioneros el trabajo de reforestación que se desarrollaba en Cuba, se ha convertido en una muestra visible de lo que se ha alcanzado con este proyecto. El pino, crece majestuoso, imponente en la entrada de la escuela, de igual manera se ha mantenido el plan en todo el país.

La siembra de árboles mediante un manejo forestal sostenible permite reponer ejemplares en zonas afectadas por eventos climatológicos extremos, como ciclones y huracanes. Los incendios forestales, la tala indiscriminada constituyen otros factores que influyen en la desertificación.

Innumerables son los beneficios de las plantas, evitan la erosión de los suelos, purifican el aire, influyen en la conservación de la flora y fauna silvestres, regulan la temperatura, son fuentes de combustible y madera.

Con el paso de los años este proyecto de reforestación, se ha unido a otros como la declaración y protección de áreas protegidas y la Tarea Vida que contribuyen a disminuir los efectos negativos que provoca el cambio climático.

Cada hombre debe sembrar un árbol, no debe ser solo una frase, ha de convertirse en un hecho. Cada árbol puede tener una historia, que perdure más allá del tiempo.

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Odalys Molina Espinosa

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