Palabras para el ser que ama el surco

Él que ama la tierra como algo sagrado y hace germinar la semilla es un ser especial. Un ser dotado de sensibilidad hacia el suelo que pisa y del que hace brotar riquezas con sacrificio cotidiano.

Aquel que disfruta cosechando los frutos, fomentando la cría de diversas especies animales, cuidando con esmero cada sembrado, merece toda nuestra admiración y reverencia.

Es el campesino cubano: el que provee el sustento a su familia, extraído de las entrañas del surco. Es alguien que se traduce en el hombre y la mujer decididos a contribuir al desarrollo del país, con el aporte a la producción de alimentos. Son ellos los merecedores de estas palabras de homenaje.

Nuestro campesinado no cree en sequías, temporales ni en otros infortunios. Se levanta con el alba y el sol lo descubre cada mañana inclinado en su parcela.

Esta persona especial, el campesino, tiene cada 17 de mayo en Cuba la fecha para ser agasajado. El momento oportuno para agradecerle por tanta entrega, por tanta devoción repartida a la labranza.

En cada cultivo está su obra; una obra abonada con el sudor de su frente que, a cada instante, torna más renovada y bella nuestra campiña.

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Anybis Labarta García

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