Un fuerte componente de la cultura cubana es la raíz africana y de esa herencia resulta representativa el arte que brinda el Conjunto Folclórico Onilé de Las Tunas, en el oriente cubano.
Apreciar la labor de este grupo es siempre motivo de satisfacción, toda vez que es un colectivo empeñado en rendir culto a las tradiciones músico – danzarias provenientes del llamado continente negro y asentadas en toda el área caribeña.
Ahora Onilé prepara una nueva obra en saludo a efemérides de gran connotación patriótica que tienen lugar en el décimo mes del año. Tales son los casos del 10 de octubre de 1868, cuando Carlos Manuel de Céspedes le dio la libertad a sus esclavos iniciando con ello la Guerra de los Diez Años, y el día 20, momento en que Perucho Figueredo crea nuestro Himno Nacional, en la ciudad de Bayamo.
Para recordar tales hechos los artistas folclóricos tuneros han concebido la pieza titulada “La gran travesía”. Descubrirla implica un viaje al pasado y un acercamiento al aporte a nuestra nacionalidad de quienes fueron traídos de África en los tiempos de la colonia.
Concebida en tres actos, la obra comienza con el pasaje denominado “Congo”, alusivo a la captura, por los traficantes, de los esclavos oriundos de diversas regiones africanas para ser trasladados en barcos negreros hasta América y específicamente a Cuba.
La segunda parte se titula “Yemayá” y habla de la travesía por el mar de todos aquellos hombres, mujeres y niños arrancados por la fuerza de su entorno. Refleja las calamidades sufridas en el trayecto, a merced de maltratos, enfermedades y con la muerte acechando a cada instante.
Finalmente la tercera porción de la pieza se eleva, cual lamento a Dios por todo lo vivido en América por los esclavos y sus descendientes. También se hace alusión a la actualidad de los pueblos caribeños, donde la miseria acumulada en siglos se acentúa tras el embate de fenómenos naturales como los vividos en los últimos tiempos.
A través de los cantos y bailes, conformadores de coreografías bien pensadas y montadas por el director del conjunto, Wilberto
Alicio Kindelán, se apela a la emoción del espectador que revive el devenir de una raza integrada a la identidad americana de una forma muy diferente a nuestro otro ingrediente étnico: el español.
La historia específica de Cuba y la conformación de su idiosincrasia, como pueblo, están presentes en cada entrega de Onilé y el público lo agradece porque siempre resulta gratificante viajar a la simiente de la nación.
Octubre recibe con beneplácito a “La gran travesía” pues, por ser el mes en que se celebra el Día de la Cultura Cubana, resulta idóneo para un estreno de tal índole.
Por Anybis Labarta García

