Normas hospitalarias: ¿usted las cumple?

Una mirada rápida, por una hora de estancia en el Hospital General Docente Dr. Ernesto Guevara de la Serna, de la provincia de Las Tunas, hace reflexionar sobre el tema que se trae a reflexión a Visión Tunera: ¿cumplimos con las normas establecidas en este tipo de instalaciones? Hoy nos ubicamos en mi terruño, pero la situación resulta válida para cualquier centro de este tipo en Cuba, me atrevo a aseverarlo.

El Reglamento General de Hospitales en el país fue establecido por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) en el año 2007. El documento que, con total vigencia en nuestros días en todos sus artículos, regula las actividades y comportamientos dentro de la institución asistencial; muchas veces es desconocido.

Plantea en sus artículos que no se debe “visitar servicios y salas durante el horario de trabajo médico, pase de visita y descanso de los enfermos”. Pregúntese ahora: ¿se cumple? Publica, además, este documento rector de conductas hospitalarias que debe velarse por “no hacer ruidos innecesarios en cualquier área de la institución y respetar el descanso de los pacientes; mantener un adecuado porte y aspecto; contribuir a mantener una buena higiene y limpieza; no fumar; no pasar a las áreas de hospitalización, servicios de urgencias, consulta externa, medios diagnósticos, rehabilitación y otras unidades organizativas, sin autorización del personal asistencial”. (Tomado del Reglamento General de Hospitales).

Criterios compartidos nos llegan tanto de trabajadores de la institución, como de los usuarios –entiéndase pacientes y familiares- porque el respeto ciudadano se viola en estos establecimientos una y otra vez, bien sea por desesperación de pacientes al no esperar en áreas de estar su turno médico, o bien sea por alguna indolencia de trabajadores del centro.

Para el cuerpo de seguridad y protección del hospital provincial de Las Tunas, ubicado en áreas tan complejas como las escaleras que dan acceso a zonas de ingreso, la situación, en ocasiones, es alarmante. Personas que acuden a la instalación de salud, fuera del horario reglamentado, creen tener todo el derecho a violar lo estipulado en las normativas. Al ser requeridos, responden con ofensas y maltratos verbales para quienes tienen sobre sí el deber de hacer cumplir el orden hospitalario. No es menos cierto que, eventualmente, la balanza se inclina a la inversa y el personal de protección no responde al pueblo de la mejor manera, con educación y respuesta humana.

Todo transita por el tamiz de lo que realmente consideramos como comportamientos correctos, o las reglas pactadas para cumplir en un centro tan complejo como lo es un hospital. De la conciencia colectiva depende tener días mejores, en un ambiente de respeto mutuo.

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Natasha Díaz Bardón

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