La violencia de género en las familias consiste en todo acto u omisión intencional que tiene lugar en su seno. Basado en desigualdades por razones de género y que provoca daños físicos, psicológicos y patrimoniales.
Las víctimas por excelencia son las mujeres, las niñas y los adultos mayores, quienes requieren, a veces, para su solución de una denuncia, protección legal así como tratamiento psicológico y rehabilitación.
Este es un problema que sucede en la mayoría de los casos entre cuatro paredes y con muy pocos testigos. Puede ocurrir en cualquier familia de nuestra sociedad.
Su atención temprana disminuirá en gran medida sus efectos y consecuencias, entre los que resaltan la marginación social de las víctimas, la depresión, las enfermedades de transmisión sexual, los embarazos no deseados, lesiones físicas y psicológicas y secuelas en la personalidad.
Existen muchas mujeres que guardan silencio cuando sus esposos no dan la mantención a sus hijos o cuando no llevan comida al hogar, esto también es violencia.
Lo cierto es que este es un ciclo que hay que romper. Especialmente, en nuestro país donde existen leyes y programas que protegen a todas las personas por igual. Entre ellas resaltan la ley de la maternidad, el Código de Familia, la ley de protección e higiene del trabajo, la ley de seguridad social, el Código de la niñez y la juventud, la ley 62 del Código Penal y el Programa de Acción Nacional de la Federación de Mujeres Cubanas.
Este es un tema que no admite concesiones. Para construir hogares felices y saludables, digamos NO a la violencia y comencemos por el mejor día: Hoy.

