Ni un paso en falso

Algún motivo apuraba sus pasos. Quizás un problema familiar o de trabajo, quizás apremiaba su tiempo. Lo cierto es que la causa de su rápido andar será por siempre desconocida. Y es que al cruzar la calle…

Resulta impresionante que cada año en el mundo incrementan las muertes por accidentes de tránsito. La vorágine del siglo XIX ha llevado a conductores y a peatones a ser cada vez más descuidados en la vía.

Cifras oficiales revelan que en todo el orbe más de 1,25 millones de seres humanos pierden la vida debido a uno de estos lamentables hechos y entre 20 y 50 millones sufren traumatismos no mortales.

Es imprescindible resaltar que la mayor parte de los fallecidos son jóvenes lo cual se convierte en un dato realmente triste. Cuba no está exenta del flagelo y según informaron autoridades de la Dirección Nacional de Tránsito durante los últimos cinco años en el país se produjeron más de 56 mil 600 accidentes, con un saldo de 3 mil 696 fallecidos y más de 41 mil 100 lesionados.

Entre las principales causas están la poca percepción de riesgo, la ingestión de bebidas alcohólicas, no prestarle la debida atención al volante, la existencia de un parque vehicular muy antiguo y deficiente estado de calles y carreteras.

A ellos se suma que los peatones no respetan lo legislado y en reiteradas ocasiones violan todo lo establecido por la Ley 109 del Código de Vialidad y Tránsito. No miran a los lados antes de cruzar las calles y avenidas y no respetan las señales ni los semáforos.

En la provincia se han adoptado estrategias para evitar que sigan creciendo los índices de accidentalidad. Durante el verano se crearon puntos de alcoholemia para impedir que quienes ingieran bebidas alcohólicas estuvieran frente al volante.

No obstante en el litoral norte se lamentaron varios sucesos provocados por irresponsabilidades de quienes por una competencia de carros o motos o supuestamente para llegar más rápido, pierden en un instante sus vidas.

Los accidentes del tránsito siempre provocan gran malestar a las familias. Madres y padres se quedan sin sus hijos o viceversa. Son hechos que en muchas ocasiones pudieran evitarse si conductores y peatones fueran más responsables.

Pero el llamado a la reflexión nunca es en vano. Cuidarse en la vía es nuestra responsabilidad y además un deber. Conducir con cuidado, mantener motos y vehículos en el mejor estado técnico posible, respetar las leyes y las señales del tránsito y no ingerir bebidas alcohólicas, son solo algunas de las medidas que todos debemos adoptar.

El futuro es nuestra meta y llegar a él no puede verse frustrado por un accidente en la vía. Por ello debemos estar más alertas porque un segundo de descuido puede acabar con la vida.

Por Gianny López Brito

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Yoe Hernández González

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