Un incremento de individuos machos en las colmenas provocan la muerte de la abeja reina

Amazings reportó un estudio llevado a cabo por un conjunto de científicos procedentes de Universidades de Brasil, Bélgica y el Reino Unido, con una colaboración de la Fundación de Apoyo a la Investigación Científica del Estado de Sao Paulo, muestra que un incremento de machos generados en el apareamiento también provoca la muerte de las reinas de las colonias de abejas sin aguijón.

No es cualquier abeja la que se estudió, se trata de la abeja sin aguijón nombrada mandaguari (Scaptotrigona depilis). Dichas abejas muestran un dilema en su reproducción pues si se aparean con machos con los cuales habitualmente se unen y dichos individuos poseen la misma copia de gen, su colonia va a estar compuesta en su mayoría por machos.

Ello disminuiría en un 50 % la presencia de abejas hembras en su colonia y a su vez la fuerza de trabajo se reduciría a la misma proporción. La mala elección de la abeja reina solo traería el gasto de recursos que las obreras recolecta y en general son estériles.

Se plantea que para recuperar esta pérdida se pudiera eliminar la abeja reina para así repoblar la colonia con otras abejas reinas hijas nuevas.

El problema radica en la falla en el mecanismo elección del sexo de la larva pues las abejas reinas se aparean solo una vez en la vida y acumulan este semen en un lugar nombrado espermateca.  Normalmente las abejas reinas generan hembras diploides que poseen dos copias de gen (matero y paterno). Cuando la reina desea tener abejas de un sexo cierra el canal del otro sexo para sumar individuos a su colonia.

Con el fin de reparar el problema generado por la elección de una pareja con el mismo alelo sexual para aparearse, las obreras de las abejas melíferas (Apis mellifera), por ejemplo, son capaces de detectar y matar a las larvas de los machos diploides en sus estadios iniciales de desarrollo, con el objetivo de economizar recursos y el tiempo que les dedicarían sin ningún rédito para la colonia.

La teoría fue probada mediante un experimento en el cual retiraron a las reinas de colonias de la especie mandaguari en donde machos diploides se aprestaban a emerger y las reemplazaron por reinas “sanas”, que no originaban prole con esa característica.

Los análisis del experimento indicaron que todas las reinas “sanas” (que no tenían el mecanismo de selección fallido) introducidas en las colonias en las cuales estaban naciendo machos diploides murieron al cabo de entre 10 y 20 días. En tanto, las reinas que fueron introducidas en 20 colonias de control, donde no surgían machos diploides, no se murieron.

Por Gianny Peña Apiau

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