Un General de Cuba

Cuando llevé por primera vez a mi hijo al Memorial Mayor General Vicente García González lo que más le impresionó de la casa natal de este glorioso mambí tunero fueron aquellas palabras “Tunas,  te prendo candela, pero te prefiero  quemada antes que esclava”. Allí le expliqué  la historia de  este general  que falleció el  4 de marzo de 1886.

Sobre esta figura José Martí escribió refiriéndose a su muerte: “Allá, en un asilo infeliz, moría tiempos hace, en la rústica cama, un General de Cuba, rodeado de sus hijos de armas, y se alzó sobre el codo moribundo, no para hablarles de los intereses de la tierra, sino para legarles, con el último rayo de sus ojos, la obligación de pelear por su pueblo hasta verlo libre del extranjero que le odia y extermina”.

Esta figura imprescindible en la historiografía de la nación cubana fue  apoderado el León de Santa Rita, por el genio militar demostrado en el combate del sitio de igual nombre.  Su bravura trasciende  desde antes de comenzar la guerra por la independencia de la isla; aunque no se le reconoce  el hecho de haber fijado la fecha para el alzamiento de octubre de 1868, pues  una delación provocó que los acontecimientos  se tuvieran que adelantar  tres días antes. Por ese motivo no siempre se toma en cuenta la bravura del jefe mambí.

En reconocimiento a su valor, y a los méritos ganados con el filo del machete, ocupó el Mayor General tunero cargos de tan alta envergadura como jefe de Las Tunas primero, y de Oriente y el Camagüey, después. También se desempeñó como secretario de la guerra; el 16 de marzo de 1878  es nombrado General en Jefe del Ejército Libertador y posteriormente, en las postrimerías de la Guerra de los diez años, Presidente de la República en Armas.

Una vez concretado el fracaso de la contienda partió hacia Río Chico, en Venezuela. Hasta allí le siguieron quienes, pagados por la corona española, tenían la misión de asesinarlo, lo hicieron  con vidrio molido que le dieron en un plato de quimbombó (comida típica de la isla) a manos del  espía español Ramón Dávila.

El Dr. Armando Hart Dávalos expresó sobre su deceso: “…Él murió unido a la gran causa de los humildes de su tierra. Él murió unido a la causa de los pobres de Cuba, la causa de la independencia, de la patria y de la abolición de la esclavitud”.

Por Yelenis Fernández García

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