Siempre una guerrillera

Su menuda figura engañó a sus enemigos que creyeron poder acabar con ella, más ni las espinas pudieron lacerar su ímpeto de guerrillera.

Unas veces como  Norma, Carmen, Liliana y Caridad en la lucha clandestina, pero siempre fue Celia  la mujer que subió a las montañas para vestirse de guerrillera y bajó victoriosa en el 1959, como promotora de la creación del pelotón femenino «Mariana Grajales.

Al triunfo ella asumió importantes tareas y responsabilidades y fue participante activa de los momentos más trascendentales de la Revolución Cubana, de todas las actividades relevantes y las obras más significativas emprendidas después del 1 de enero de 1959.

Solo el  cáncer en los pulmones, detectado tres años antes, fue su más difícil enemigo. Murió a las 11: 50 de la mañana de aquel viernes 11 de enero de 1980.

Su estirpe no desapareció, se multiplicó en cada fémina cubana que defiende con orgullo sus derechos desde cada una de sus trincheras. En cada joven hermosa como lo era ella, juguetona y amante del cigarro y el café, del mamoncillo, la ciruela criolla, el tamarindo y el mango.

Como flor autóctona crece con cada triunfo, reto y gesto solidario. Su ejemplo de mujer, cubana, luchadora, martiana, fidelista y comunista camina a la eternidad.

Por Yelenis Fernández García

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