San Miguel del Rompe, clarinada por la independencia

La reunión de San Miguel del Rompe celebrada el 4 de agosto de 1868, constituye el primer encuentro entre los hacendados y patriotas cubanos que conspiraban contra España en su aspiración por lograr una república independiente.

A mediados del siglo XIX Cuba y Puerto Rico eran las únicas posesiones en suelo americano de la que había sido la poderosa metrópoli española. Sin embargo, desde hacía varios años la llama revolucionario que prendió Simón Bolívar en Venezuela y se extendió por todo el continente propiciando la creación de decenas de Repúblicas, avivaba los corazones de los cubanos e insuflaba sus sueños de libertad.

La junta fue presidida por Carlos Manuel de Céspedes, quien representaba a los hacendados de Manzanillo, conjuntamente con Juan Hall e Isaías Masó. Entre los participantes figuraron también los miembros del centro conspirativo que representaba a Bayamo; Belisario Álvarez Céspedes, Salvador Fuentes y Antonio Rubio por Holguín; Donato Mármol por Jiguaní; Vicente García González, Francisco Rubalcaba y Félix Figueredo por Las Tunas, así como Salvador Cisneros Betancourt y Carlos Loret de Mola por Camagüey.

Para su elección se tuvo en cuenta la ubicación estratégica de la finca que estaba alejada del entonces poblado de Las Tunas y entre las zonas del Camagüey y la provincia de Oriente, además la cercanía del camino real, principal vía de comunicación en la Cuba colonial, garantizaba el acceso de los complotados y una vía de escape en caso de ser descubiertos.

El encuentro tenía como objetivo concertar un plan de acción que contase con la venia de todos los conspiradores y concretar la fecha definitiva del alzamiento. Dos tendencias fundamentales caracterizaron la junta.

A pesar de algunas imprecisiones históricas, la mayoría de los historiadores concuerdan en que Céspedes abogaba por el levantamiento inmediato mientras que otros hacendados reclamaban la necesidad de aplazar la fecha y poder contar con mayores recursos para iniciar la guerra.

En la cita Carlos Manuel de Céspedes se erige como paradigma de la emancipación cuando reafirmó la disposición de los cubanos con la causa independentista:

“Señores: la hora es solemne y decisiva, el poder de España está caduco y carcomido. Si aún nos parece fuerte y grande, es porque hace más de tres siglos que lo contemplamos de rodillas. ¡Levantémonos!”.

Los delegados camagüeyanos exigieron que, para las futuras reuniones de este tipo, los comisionados de los cinco grupos de la región oriental fueran representados solamente por los votos de una Junta Revolucionaria de Oriente, y así estarían en igualdad de condiciones ambos departamentos (oriental y camagüeyano), lo cual fue aceptado por el resto.

El acuerdo fue proclamar la independencia el 3 de septiembre de 1868 y reunirse nuevamente el 1ro del propio mes para definir el curso de las acciones. Las reuniones posteriores de la Finca Muñoz y de El Mijial partieron de los aspectos debatidos en la cita del Rompe, que constituye el primer intento de los patriotas cubanos por lograr un acuerdo para iniciar la guerra.

Aunque la Convención de Tirsán, como también se le conoce en la historiografía cubana, no logró los objetivos propuestos concretó la disposición de los cubanos para lograr su independencia. Duros años de lucha iniciarían en breve cuando Céspedes lanzó la clarinada de guerra en su Finca La Demajagua inaugurando la primera etapa de nuestras gestas libertarias.

(Visited 15 times, 1 visits today)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *