Responsabilidad y civismo, ¿hasta cuándo ausentes?

En la cotidianidad cubana se ha vuelto una mala costumbre maltratar la propiedad social e irrespetar lo establecido en cualquier institución del estado. Muchas son las indisciplinas sociales que exceden los límites de lo mal hecho, sobre todo en los centros de salud de la provincia.

Los hospitales, clínicas, consultorioSalud s y policlínicos constituyen las instituciones por excelencia para salvaguardar la salud de todos. Cifras millonarias invierte el país para mejorar sus infraestructuras y el equipamiento médico en aras de brindar una atención de calidad al pueblo. Sin embargo, la falta de disciplina en estos centros asistenciales mella la prestación de un servicio óptimo.

Basta con recorrer, por ejemplo, algunas plantas de la mayor institución de salud del territorio, el Hospital General-Docente Doctor Ernesto Guevara de la Serna. Resaltan a la vista la falta de cuidados de los mobiliarios puestos a disposición de todos, el deterioro y suciedad en las paredes, el vertimiento de desechos sólidos en tasas, lavamanos y aleros. Así como familiares sentados en las camas de los pacientes, al igual que la concurrencia de personas en pasillos y locales donde no deben permanecer.

Salud El conjunto de mejoras estructurales acometidas allí se ven ensombrecidas por estos vulgares hechos que socavan la buena marcha del hospital y conducen al empleo de sumas adicionales de dinero para nuevas remodelaciones.

Estos comportamientos y actitudes injustificables se repiten a diario y de ellos no quedan exentos también algunos trabajadores. Resulta detestable encontrar a obreros y familiares fumando dentro del hospital. Acaso no está claro que es prohibido contaminar el ambiente en cualquier centro de salud,  vestirse de forma inadecuada o hablar en alta voz.

Salud Pero, ¿qué posición adoptamos ante actitudes como estas?, ¿responsabilizamos a los culpables? Lamentablemente, en la mayoría de las ocasiones permanecemos indiferentes. En este caso las leyes, regulaciones y multas deben ser más severas con los transgresores.

Nuestros hospitales, clínicas, policlínicos reclaman, necesitan de la responsabilidad ciudadana. Las prácticas colectivas para hacerle frente a lo incorrecto todavía son escasas. En ese sentido todavía no es suficiente el trabajo desde la familia y la escuela como centro rector.

SaludLos cambios aparecerán definitivamente con la consciente respuesta popular encaminada al cuidado y conservación de los locales y medios de nuestros centros de salud. Estimular a hacer, pero hacer bien con integridad, compromiso y el civismo como principio deviene una tarea colectiva.

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