Racismo, ¿graduados por lentes de color?

Racismo

Por Liliana Guerra Abad

El significado más común del vocablo Raza, remite de inmediato al color de la piel fruto de los genes hereditarios. Sin embargo, todas las personas compartimos el 98 por ciento del Código Genético, dado que en realidad pertenecemos a una misma raza: La Humana. Las diferencias físicas, incluida el color de la piel, no son más que el resultado de adaptaciones genéticas a los distintos ambientes y condiciones naturales a los que nos hemos sometido los humanos durante nuestra evolución como especie.

No obstante, en el consenso cultural ya se ha establecido el término Raza para referirnos al color de la piel y sus connotaciones sociales, de modo que hoy encaminaré esta reflexión hacia la Problemática Racial en Cuba, un fenómeno que trasciende hasta el presente y encuentra su raíz en los orígenes históricos de nuestra nación y nacionalidad.

El racismo es una construcción sociocultural que adopta diversas formas negando los principios básicos de igualdad entre los seres humanos.  Desde la Cuba colonial se construyó un universo simbólico cuyos valores, códigos y representaciones penetraron profundamente nuestra cultura, arrastrados hacia estos tiempos donde nuestra óptica todavía está graduada por lentes de color.

Es cierto que desde el triunfo de la Revolución, el gobierno cubano se pronuncia por la igualdad de derechos entre razas. En esta isla, negros y blancos -sin distinciones- participan en la vida política, económica y social del país y ejercen las más diversas profesiones con iguales oportunidades. Sin embargo, los prejuicios raciales y las prevenciones sobre el negro y lo negro sobreviven y son alimentados dentro del ambiente social cubano.

En Cuba se publican cada año varios títulos que abordan el racismo desde un punto de vista antropológico.

En Cuba se publican cada año varios títulos que abordan el racismo desde un punto de vista antropológico.

Ejemplos simples, se demuestran con la tendencia a la doble adjetivación cuando se alude al buen desempeño de personas de piel oscura. He tomado nota de las expresiones más utilizadas para valorar positivamente a personas negras en sus centros de estudio, de trabajo, o en sus vecindarios. “Es un negro fino y educado; Siempre está leyendo; Sus hijos andan muy limpios; No es chusma, ni escandalosa; Qué bien se expresa; es una negra muy elegante”. Expresiones así elogian el buen comportamiento, pero también enmascaran la centralidad de lo blanco representando lo negro como inferior.

Y no pretendo hacer apología de los hombres y las mujeres negras, sino solo reflexionar sobre un fenómeno muy complejo que atraviesa por concepciones individuales e incluso tradiciones familiares heredadas de una época a otra. Lamentablemente aún sobreviven estereotipos negativos acerca del No-Blanco (Negro, sobre todo). Todavía son alimentados no pocos prejuicios discriminatorios dentro del ambiente social cubano, por lo que me resulta imposible decir que el racismo ya está erradicado.

Es tiempo de abordar la temática sin tabúes y a través del análisis profundo. Es momento de reconocer lo que nos une como iguales sin desdeñar los matices de cada uno ¿Cuánto hemos avanzado? ¿Cuánto nos falta? ¿Cómo deberíamos enfrentar el fenómeno? En esta primera reflexión solo abordé la punta del iceberg. Sin dudas quedan cuestiones pendientes por tratar que aún manifiestan vestigios racistas en la Cuba de hoy.

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