Presos por el celular

Hace más de 20 años, cuando estudiaba ingeniería en la universidad y conocí la teoría de los celulares, no pude percibir el alcance que estos teléfonos podrían traer para el desarrollo. Todas las clases y las conferencias fueron interesantes, pero sin dudas, la práctica ha superado la teoría. Estos dispositivos se han ido convirtiendo prácticamente en objetos imprescindibles en nuestra vida diaria.

Hoy resulta frecuente ver desde niños hasta personas de la tercera edad disfrutando de los móviles y no se preguntan sobre su funcionamiento ni cómo surgieron; pero bien pueden decir en qué zona de la casa hay mejor cobertura o en cuál parque, la wifi es más rápida. Hasta los más pequeños, sin saber leer todavía, instalan las aplicaciones y piden conectarse a internet para descargar actualizaciones de sus juegos favoritos. Ellos, tiene el “privilegio” de haber nacido en una era digital y les resulta intuitivo utilizar la tecnología. Hacen propios los lenguajes técnicos sin conocer claramente su significado.

El desarrollo no se puede negar, y el uso masivo de los celulares demuestra lo necesario que se han hecho para la sociedad. Conversar con otras personas sin la necesidad de una operadora como intermediaria, ni tener en cuenta el país o el horario para realizar una llamada, utilizar varias aplicaciones que resultan de gran utilidad tanto en el ámbito profesional, educativo o del entretenimiento, son algunas de las principales ventajas. Lo mismo ocurre ante una urgencia médica, desastres naturales, la ocurrencia de delitos o accidentes; en esos casos, no existe nada más útil que tener un móvil a mano para solicitar ayuda o brindar información oportuna.

Pero, todos los excesos son malos. Según criterios de avezados en el tema, el uso continuado del teléfono celular y la postura corporal que se adopta mientras se utiliza pueden provocar malestares tanto físicos como mentales. Los más comunes son calambres, contracturas cervicales, inflamación y dolor en las articulaciones, principalmente de las manos. También influye en el déficit visual, insomnio, dificultades en la atención, genera ansiedad, aumenta el estrés. La utilización de los móviles mientras se conduce aumenta el riesgo de accidentes del tránsito. El empleo constante de estos equipos puede causar adicción a la tecnología y reduce de forma considerable las relaciones personales.

En los más pequeños, la falta de ejercicios físicos al estar tanto tiempo sentados o acostados con el móvil conlleva a la aparición de la obesidad, retraso en el desarrollo y ocasionan problemas de aprendizaje. Al encontrase solos y no intercambiar con otras personas puede desencadenar trastornos en el habla. Se dificultan por estas razones las relaciones, conduciendo en casos extremos al aislamiento o al autismo inducido.

Es necesario valorar las consecuencias negativas que pueden producir el uso excesivo, no solo de los celulares, sino de tablets, computadoras, medios informáticos y electrónicos. La conducta es usarlos de forma racional y responsable. Así se evitará en un futuro, al parecer no muy lejano, que muchos se conviertan en esclavos de la tecnología.

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