Que posibilita que la miel sea eterna y no se corrompa

La miel es una sustancia producida por las abejas que según datan las pinturas rupestres en las cuevas de Araña en Valencia, España, su consumo data de hace más de ocho milenios.

Según comprobaciones de científicos es la sustancia más dulce que se encuentra en la naturaleza después de los dátiles. En una tableta de arcilla de Nippur el centro religioso de los sumerios en el Valle del Éufrates, que data aproximadamente del año 2.000 a.C., hay una receta escrita donde contiene en unos de sus ingredientes este esquicito ingrediente.

Asimismo, en el Antiguo Testamento la tierra prometida de Israel es llamada “la tierra que mana leche y miel”. También Dios nutrió, por lo que narra la biblia, a Jacob con “miel y aceite que hizo brotar de la roca” y le dio a Israel harina fina, aceite de oliva y miel. Por último, el Nuevo Testamento cuenta que Juan el Bautista comía langostas con miel silvestre.

En otras civilizaciones también se narra el uso de la miel, ejemplo de ello es el gran guerrero cartaginés Aníbal, el cual le dio a su ejército miel y vinagre cuando cruzaron los empinados Alpes en elefantes para luchar contra Roma.

El antiguo Egipto no se quedó atrás donde sus faraones partían para el otro mundo cargados de miel. Precisamente en este lugar, arqueólogos modernos han encontrado en varias ocasiones vasijas de miel de hace miles de años perfectamente conservadas en tumbas egipcias.

Los expertos aseguran que son muy pocos los alimentos que sobreviven al paso del tiempo. La miel guardada apropiadamente dura indefinidamente y supuestamente si se encontrara en medio de la nada una tumba y no existiese ninguna otra fuente de energía y hubiese un recipiente con mil es probable que se pudiese comer.

Ello es posible gracias a que la miel es un azúcar y los azucares son higroscópicos, lo que significa que contienen poca agua, pero a su vez pueden absorber humedad si están expuestos a ella. Aparejado a esto la miel es extremadamente ácida pues posee un pH entre 3 y 4,5 una acidez que mata y es lo suficientemente fuerte como para mantener lejos a los insectos.

Cuando las abejas van a hacer la miel comienzan con el néctar que recolectaron de las flores. Este una vez llegado al panal lo regurgitan, al hacerlo este se mezcla con una enzima que tienen en sus estómagos llamada glucosa oxidasa.

El néctar se descompone en ácido glucónico y peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). Este último es un antiséptico que protege la miel de cosas que quieran crece en ella.

Por lo tanto, este genial producto de consistencia viscosa es demasiado dulce y demasiado acido para que cualquier bicho sobreviva a lo que se le suma su propiedad antiséptica.

Por Gianny Peña Apiau

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Eduardo Carralero Bofill

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