Un equipo internacional del Centro Helmholtz de Dresde-Rossendorf (HZDR) en Alemania, ha conseguido confeccionar un sistema que reproduce condiciones similares a las existentes en el interior de Neptuno o de Urano, así lo refleja la revista tecnológica Amazings.
Los estudiosos suponen que el interior de Neptuno está formado por un núcleo sólido envuelto en capas espesas de una especie de “hielo”. La composición de esta superficie es principalmente de hidrocarburos, agua y amoniaco.
Durante mucho tiempo, los astrofísicos han especulado que la presión extrema que reina a más de 10.000 kilómetros bajo la superficie de estos planetas descompone los hidrocarburos haciendo que se formen diamantes, que después se hunden hacia las profundidades del interior planetario.
Los investigadores dirigieron estas pruebas a través dos ondas de choque, desencadenadas por un potente láser óptico, en combinación con la fuente de rayos X LCLS (Linac Coherent Light Source) en el Centro del Acelerador Lineal de Stanford (SLAC) en Estados Unidos.
Dichos lances se hicieron bajo una presión de 150 gigapascales y temperaturas de unos 5.000 grados centígrados, comprimieron del modo buscado el material empleado en los experimentos, concretamente plástico.
La primera onda, más pequeña y lenta, se ve superada por una segunda más fuerte. La mayoría de los diamantes se forman en el momento en que ambas ondas se superponen. A raíz que este proceso dura solo una fracción de segundo, los científicos usaron difracción de rayos X ultrarrápida para tomar instantáneas de la creación de los diamantes y de los procesos químicos implicados.
Basándose en estos resultados, los autores del estudio suponen que los diamantes en Neptuno y Urano son estructuras mucho más grandes y que probablemente se hunden hacia el núcleo del planeta en el transcurso de un periodo de miles de años.
Por Gianny Peña Apiau

