Los tuneros también se opusieron al Pacto del Zanjón

Al fracasar la guerra  de los diez años las tropas tuneras fueron las últimas que capitularon con todos los honores militares el seis de junio de 1878 y  ello  fue en gran medida por las difíciles condiciones que estaban pasando, pero nunca apoyaron la paz del Zanjón.

El Mayor General Vicente García González estuvo al igual que Antonio Maceo en contra de esa rendición vergonzosa y así lo demuestran los sucesos acontecidos en el Chorrillo, una zona de la provincia de Camagüey donde el general tunero le hace ver a Martínez Campos, el siete de febrero de 1878, que los cubanos están dispuestos a continuar la lucha hasta alcanzar la independencia. Vicente viene a ser una especie de coordinador de la protesta de varios jefes mambises de la zona oriental del país.

Estos datos muchos cubanos los desconocen explicó el Máster Víctor Marrero historiador de la ciudad de Las Tunas, quien por muchos años se ha dedicado a estudiar y promover la vida del Mayor General Vicente García González, en conferencia inaugural en el Octavo Taller Nacional de Historia efectuado en la Universidad de la provincia. En su diario Vicente refiere las mil mortificaciones debido a la posición de algunos cubanos por terminar una guerra tan larga sin lograr sus propósitos fundamentales y se pone entonces al habla con Antonio Maceo.

«El Chorrillo viene a ser la primera protesta cubana en contra de las maniobras del ejército español para terminar la guerra. Allí es donde se le hace ver a Martínez Campos que los cubanos están dispuestos a continuar la lucha hasta alcanzar la independencia. Es una lástima que todo el mérito se le conceda a Maceo, que  lo merece, al igual que Vicente García».

Ya en el lugar conocido como Mangos de Baraguá, es donde ocurre el 15 de marzo finalmente el encuentro entre Antonio Maceo,  jefe mambí  quien representaba los intereses de varios homólogos de la región oriental y el general español Arsenio Martínez Campos, y allí, entre halagos de su contrincante peninsular, el Titán concretó su firme posición en pocas pero precisas palabras: “No estamos de acuerdo con lo pactado en el Zanjón; no creemos que las condiciones allí estipuladas justifiquen la rendición después del rudo batallar por una idea durante diez años y deseo evitarle la molestia de que continúe sus explicaciones porque aquí no se aceptan”.

El General García tenía la misión muy concreta de acampar en los montes cercanos antes la posibilidad de una traición, para apoyar a Maceo y posteriormente tras la negativa de deponer las armas, fue nombrado General en jefe de los Ejércitos de la República y Maceo su segundo al mando.

Si bien Antonio demostró con su actitud la máxima expresión del espíritu revolucionario de los cubanos, Vicente no se quedó atrás en el proceso de radicalización de las fuerzas del Ejercito Libertador.

Hoy este hecho político que debía permitir reorganizar el movimiento insurreccional y rescatar a la Revolución de la crisis en que se encontraba, reavivando la lucha armada anticolonial constituye un eje fundamental en la continuidad de las guerras de independencia y forja de valores patrios, pues de esa forma se volvían a colocar en primer plano los objetivos básicos de la Revolución contenidos en el Manifiesto del 10 de Octubre y defendidos durante dos lustros por los cubanos que combatían.

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Yelenis Fernández García

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