Lecturas de abril

Ciando llegó febrero  como de  costumbre La Habana recibió la Feria Internacional del Libro, sin duda, uno de los sucesos culturales más importantes del país. La fortaleza de San Carlos de la Cabaña recibió a cientos de visitantes ávidos por acercarse al fascinante mundo de los textos, ese que hace meditar, reflexionar, soñar.

El encuentro de la literatura ya ha pasado por varias provincias del centro y el occidente del país y ya se prepara su arribo al Balcón del Oriente cubano, a partir del 5 de abril. Pero, ¿apuestan los adolescentes y jóvenes de estos tiempos por la lectura como posibilidad de enriquecer su cultura y sus conocimientos? ¿Aún es prioridad de las instituciones culturales, la familia y la escuela la promoción de los hábitos de lectura?

Investigaciones realizadas por el Centro de Estudios para la Juventud han demostrado que con la influencia de las nuevas tecnologías resulta cada vez más difícil que las noveles generaciones se acerquen a la literatura.

Miles de “almas embobecidas” colman plazas y parques donde se instaló la red wi-fi y allí dedican gran parte de su tiempo a conectarse a INTERNET y casi nunca con fines instructivos.

Y quienes no tienen la posibilidad entonces dedican sus horas a ver series y películas del “paquete de la semana” o a entretenerse con los juegos y posibilidades que ofrece un teléfono móvil.

Lo cierto es que aunque las nuevas tecnologías pueden contribuir al desarrollo de hábitos de lectura, está demostrado por especialistas en oftalmología, psicólogos y neurólogos que leer frente a la pantalla produce mayor cansancio, incrementa la actividad cerebral y afecta la visión y otras partes del cuerpo.

Además la vida se hace cada vez más agitada y a esa misma velocidad cientos de individuos se apartan de la magia de un libro, ese amigo que nos hace crecer.

Por ello resulta necesario que a los niños desde edades tempranas se les dedique tiempo a que se sumerjan en la lectura para que se estimule su imaginación y crezcan enamorados de un hábito que los impulse a ser hombres o mujeres de bien.

También los maestros y profesores deben priorizar en sus clases y actividades independientes el desarrollo de los hábitos de leer porque lo cierto es que las bibliotecas se van convirtiendo en instituciones fantasmas, en desiertos donde se acumulan cientos de conocimientos para compartir.

Además se deben originar más espacios y actividades para la promoción de textos y la Feria del Libro debe garantizar propuestas variadas, al alcance de todos, y que hagan del evento cultural lo que fue antaño, una verdadera fiesta de la literatura.

Este espacio debe ser más aprovechado por los escritores y los promotores de cada biblioteca para con formas atractivas posibilitar que la juventud se acerque a la lectura en aras de enriquecer el espíritu, de una forma amena y sana.

Por Gianny Lñopez Brito

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