Le ganamos la batalla al Ébola

Nuestro planeta ha sido objeto durante muchos años la proliferación de enfermedades causadas por virus, parásitos o bacterias.  Dentro de las más agresivas y mortíferas se encuentra el Ébola, virus provocado por la cepa Zaire ebolavirus. Dicho virus fue identificado por primera vez en el antiguo Zaire hoy República Democrática del Congo.

Hace apenas dos años atrás surgió un brote en Guinea, Sierra Leona y Gambia. En muchos de estos países su Sistema Nacional de Salud colapsó por causa de las frecuentes reinfecciones, declarándose en Emergencia Central. La respuesta de nuestro país no se hizo esperar, pues realizó un envío de brigadas médicas como muestra de apoyo, aunando fuerzas con grandes potencias que dieron también su paso en el combate de esta enfermedad infecciosa.

Es conocido que un medicamento al ser elaborado, trae consigo un proceso de pruebas analizando sus aciertos y desaciertos, por lo que el tiempo es primordial en estos ensayos. Inmediatamente después de un año de duro batallar, en el 2015 se puso en práctica un ensayo clínico en Guinea en busca del antídoto contra este flagelo, según publicó la revista médica The Lancet.

El nombre por el cual se bautizó este medicamento fue rVSV-ZEBOV obteniendo sorprendentes resultados sobre 11841 personas.  La vacunación fue dirigida por la cooperación entre organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud de Guinea, Médicos sin Fronteras y el Instituto Noruego de Salud Pública.  Inicialmente se aplicaron las vacunas sobre 5837 participantes de los cuales no se obtuvo registro de infección en los diez días siguientes, del resto que no la recibieron se notificaron 23 casos.

El método empleado para la vacunación fue el denominado anillo, que consiste en vacunar al contagiado y a todas las personas que se encontraron en contacto con dicho infectado; lográndose detectar 117 anillos conformados por 80 personas como media por grupo. “Este ensayo, tanto histórico como innovador, fue posible gracias a una colaboración y coordinación internacional ejemplar, a la contribución de muchos expertos en todo el mundo y a la participación local”, afirma John-Arne Røttingen, del Instituto Noruego de Salud Pública y presidente del grupo que dirige del estudio.

La compañía alemana Merck es la productora farmacéutica y química más antigua del mundo. Por su prestigio fue seleccionada para la producción en masa de esta vacuna, comprometiéndose a asegurar 300 mil dosis disponibles para emergencias y someter el producto a licencia final.  A Merck este año se le concedieron permisos para llevar a cabo una revisión rápida por parte de las agencias reguladoras de medicamentos de Estados Unidos y Europa. Junto a esto la Organización Internacional de vacunación proporcionó 5 millones de dólares una vez que haya sido aprobada, precalificada y recomendada por la OMS.

 Desafortunadamente esta enfermedad cobró la vida de 11300 personas poniendo al descubierto la necesidad imperante de una cura o de un producto para lograr la inmunización. Al respecto Marie-Paule Kieny, subdirectora general de la OMS para Sistemas de Salud e Innovación y autora principal del estudio declaró: “Aunque estos resultados llegan demasiado tarde para los que perdieron la vida durante la epidemia de Ébola de África occidental, ahora sabemos que no estaremos indefensos ante el próximo brote”.

 Una vez más se pone en práctica el proverbio bien infundado que dice que en la unión esta la fuerza. No posterguemos el combate de la humanidad a las enfermedades, con todos los recursos que poseemos. Colaboremos juntos y será nuestra vía de supervivencia ante estas afecciones que cada día son más resistentes a los medicamentos.

Por Gianny  Peña Apiau

ebola

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