Por primera vez el presidente de los Estados Unidos Donald Trump intervino ante la sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Y lo hizo sintiéndose muy a gusto porque según él estaba en su ciudad natal, Nueva York, representando al pueblo estadounidense.
Luego de hablar de varias temáticas nuestro país salió a colación: “Es por eso que en el Hemisferio Occidental los Estados Unidos se han opuesto al corrupto régimen desestabilizador en Cuba y ha abrazado el sueño perdurable del pueblo cubano de vivir en libertad. Mi Administración anunció recientemente que no levantaremos sanciones al gobierno cubano hasta tanto no haga reformas sustanciales.”
Él fue claro y bien preciso, no levantarán el embargo económico y financiero que durante más de 50 años ha pretendido asfixiar al pueblo cubano. Con sus palabras nos ofende porque nuestro proceso revolucionario, iniciado el 10 de octubre del 1868 pretendió siempre eso, alcanzar la libertad que hoy, según Trump, nos falta, y que ganamos con duro batallar el primero de enero de 1959.
Al presidente estadounidense sencillamente le molestamos, le incomoda una Isla que no se ha rendido ante un imperio enorme, el mayor sobre la faz de la tierra.
Le fastidia que un pueblo batalle con ritmo trabajador, que salga adelante en la educación, la salud, la ciencia y la cultura, que seamos ejemplo de solidaridad y justicia social, que amemos nuestro cielo y nuestra bandera, que defendamos nuestra soberanía al precio que sea necesario, que continuemos fieles al ejemplo de Martí, a las enseñanzas del Ché, al legado inmenso de Fidel.
Las declaraciones sobre Venezuela tampoco se hicieron esperar: “La dictadura socialista de Nicolás Maduro ha infligido un terrible dolor y sufrimiento al buen pueblo de ese país. Este régimen corrupto destruyó una nación próspera al imponer una ideología fallida que ha traído consigo pobreza y miseria en todas partes donde se ha probado. Para empeorar aún más la situación, Maduro ha desafiado a su propio pueblo, al robar el poder a sus representantes elegidos para preservar su desastroso mandato.
“El pueblo venezolano está muriendo de hambre, y su país está colapsando. Sus instituciones democráticas están siendo destruidas. Esta situación es completamente inaceptable, y no podemos permanecer pasivos y observar.
“Como vecino y amigo responsable, nosotros y todos los demás, tenemos un objetivo: ayudarlos a reconquistar su libertad, recuperar su país y restaurar su democracia. Quisiera agradecer a los líderes en esta sala por condenar al régimen y brindar un apoyo vital al pueblo venezolano”.
Pero no señaló que es precisamente el gobierno de Estados Unidos el que quiere acabar con todos los sueños que han sido posibles en Venezuela. Financian la oposición y establecieron sanciones para también acabar con el gobierno de Chávez y Maduro, el gobierno de millones de venezolanos y venezolanas que sintieron que por primera vez eran tenidos en cuenta.
Y su intención es siempre ayudar a reconquistar la libertad, como si no supiéramos que sus verdaderos deseos son imperialistas, anhelan tomar la tierra donde brota petróleo y que es rica además en otros minerales.
Sus intereses son expansionistas, irse apoderando poco a poco de las tierras de América, así como lo advirtió Martí desde su tiempo.
También expresó: “El problema en Venezuela no es que el socialismo haya sido mal implementado sino que el socialismo ha sido implementado fielmente. Desde la Unión Soviética hasta Cuba y Venezuela, donde quiera que se ha adoptado el verdadero socialismo o comunismo, se ha generado angustia, devastación y fracaso.”
Olvidó entonces el humanismo, la solidaridad, la entrega, la honradez, características de quienes buscamos siempre el perfeccionamiento del socialismo por el bienestar de todos, de los humildes y para los humildes.
Ante sus palabras solo queda ser más revolucionarios, caminar hacia el futuro con eficiencia, con valentía, con responsabilidad, con amor. Defender el legado de nuestros héroes y mártires y como ellos servir a la Patria, esa que hoy y siempre nos contempla ¡orgullosa!
Por Gianny López Brito

