La Gestión Ambiental en el Monte Cabaniguán

La gestión ambiental en el Monte Cabaniguán en Las Tunas es reconocida internacionalmente. El área posee valores ambientales que trascienden los límites geográficos de la provincia. Dicho humedal tiene relevancia internacional categorizada como sitio RAMSAR.

Este territorio pertenece a la Empresa de Flora y Fauna siendo la primera zona aprobada en Las Tunas como área protegida. Aquí laboran varios especialistas y científicos tuneros en como rescatar, manejar y proteger adecuadamente las especies que residen en este ecosistema. En particular se destaca el trabajo realizado sobre el cocodrilo americano por más de 30 años.

Según refiere el Msc. Amado Luis Palma Especialista Principal de Medio Ambiente en el CITMA: “el trabajo de Manuel Alonso (Manolito) ha sido decisiva pues ha sido el promotor fundamental de esta área… ha sido el portavoz en eventos internacionales relacionados con la conservación del cocodrilo americano”.

En Cuba existen varias especies de cocodrilos unas endémicas otras no. Dentro de las endémicas está el cocodrilo cubano (Crocodylus Rhombifer) que se puede hallar en La Ciénaga de Zapata y la Isla de la Juventud. En segundo lugar se encuentra el cocodrilo americano (Crocodylus Acutus) que ocupan prácticamente todos los manglares del país.

Existe otra variedad foránea que vive en nuestro país, en tal sentido Manolito expresó: “en la década del 60 se supone que fue introducida el Caimán Crocodylus en la Isla de la Juventud y en la actualidad ha proliferado de manera extraordinaria”.

El Monte Cabaniguán de nuestra provincia posee la población más extensa y mejor estructurada. Todos los cocodrilos del delta del rio Cauto en su temporada de desove vienen a esta zona a nidificar. Las características naturales de la región favorecen la afluencia de estos reptiles. Ello se debe a que existen dunas que se han creado tras el paso de tormentas.

Manuel dice que cada año se saca la media de huevos que son colocados y cada vez se nota el aumento en ellos, denotando un crecimiento de las hembras en edades fértiles.

Crocodylus Rhombifer

La observación constante del ecosistema de estos cocodrilos es tarea fundamental para los científicos tuneros. Ellos supervisan los efectos del cambio climático sobre las áreas de nidificación y observando la reacción de estos reptiles ante las continuas tormentas que con frecuencia afectan nuestra área geográfica.

En la década del noventa se contaba 8,2 hectáreas en el área de anidamiento y en la actualidad se cuenta con 4,2. Gracias a la adaptabilidad de este reptil cuando se destruye un área y se crea por causas naturales otra pequeña, él lo aprovecha.

El arduo trabajo investigativo y de análisis que llevan los investigadores tuneros en el Monte Cabaniguán muestra que cualquier especie animal puede ser salvada. Solo con deseo y amor podemos cuidar la flora y la fauna para que las futuras generaciones conozcan lo que hoy disfrutamos.

Por Gianny Peña Apiau

Crocodylus Acutus

 

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