La enseñanza de la Historia de Cuba eficaz arma para sobrevivencia de la nación

A la primaria  el niño llega ávido de conocimientos. Momento ideal para cautivarlos sobre la Historia de Cuba. Anécdotas,  cuentos,  obras de teatro, materiales audiovisuales y cualquier otra iniciativa que tenga el maestro serán siempre bien acogidas por los infantes, en esta etapa,  para aprender sobre los hechos y mártires de nuestra nación.

Y es que el trabajo realizado hasta hoy  en la enseñanza de la historia no es suficiente en el sistema educacional. Así fue debatido en las sesiones del parlamento cubano al concluir el año 2017.

El enriquecimiento del curso progresivo de la enseñanza de la historia, se ganará con la capacitación del personal pedagógico. Es preciso insistir en la preparación de los maestros para impartir con éxito esta asignatura que deviene columna vertebral de la Revolución Cubana.

En encuestas realizadas muchos alumnos declaran que la Historia hoy se les enseña de manera esquemática, con predominio en el aprendizaje memorístico. Hacia allí debe enrumbarse la dirección del sistema  educacional cubano.

Las preparaciones metodológicas de los docentes deben enfatizar en las herramientas que tienen ellos para  lograr  que los educandos se motiven e indaguen más sobre estos temas.  Es preciso en las clases lejos de dictar contenidos históricos, llevar a los alumnos a comparaciones entre etapas, valoraciones integrales de una personalidad, donde  intervienen factores económicos, internacionales, las luchas internas, además de la expresión cultural para lograr  así una verdadera reflexión.

El Doctor en Ciencias José Antonio Rodríguez Ben, metodólogo de Historia de la Dirección de Formación del Ministerio de Educación,  considera que debe desarrollarse la docencia de esa asignatura de manera emotiva, sentida, culta y científica.

Afortunadamente con  el tercer perfeccionamiento educativo se  flexibilizan en las escuelas  los proyectos educativos institucionales y los planes de estudios. Ahora el maestro  puede vincular más los contenidos históricos  con la vida diaria, con los muesos, casas natales,  tarjas y monumentos que enriquecen las conferencias.

La historia es un tema de sobrevivencia de la nación cubana. Y en ello la familia y la comunidad son imprescindibles en el desarrollo de esta enseñanza. El fomento de la lectura sobre  esos temas y la organización de visitas a lugares históricos pueden ir de la mano para estimular el conocimiento y que éste nos ayude a entender la realidad.

Las  organizaciones de  Pioneros José Martí, la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), también  deben  incorporarse con actividades que incentiven a los jóvenes el gusto por estas temáticas y se elimine así el mito de que el disfrute de la historia no moviliza a grandes mayorías juveniles.

El desarrollo de la enseñanza y divulgación de la Historia de Cuba  es una prioridad y así lo plasman los Lineamientos del Partido y la Revolución aprobados en el VI Congreso donde se han propuesto nuevas medidas que disparen el desarrollo y perfeccionamiento de esta disciplina que como la cultura constituyen  escudo y espada de la nación cubana.

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