La capa de ozono continúa en peligro

A pesar de los esfuerzos internacionales nuestro hogar  sigue amenazado por el agujero en la capa de ozono. En realidad sobre la Antártida, se está cerrando, sin embargo la concentración de ozono atmosférico en otras latitudes del planeta sigue bajando.

Esta capa es un manto frágil de gas, que resguarda a la Tierra de la parte nociva de los rayos solares, y por consiguiente, ayuda a preservar la vida en el planeta.

Cuando en 1985 los científicos descubrieron el gigantesco agujero  sobre el casquete antártico saltaron todas las alarmas. En apenas dos años, con la firma del Protocolo de Montreal, los gobiernos de todo el mundo se ponían de acuerdo para prohibir los clorofluorocarbonos (CFC).Los CFC son  compuestos que estaban presentes en frigoríficos, aparatos de aire acondicionado o en aerosoles y, estaban acabando con el ozono. Aunque la larga vida de los CFC ha prolongado la agonía, la concentración de estas sustancias ya se ha reducido. Diversos estudios han estimado que, para 2030, el ozono habrá vuelto a los niveles de 1980.

Sin embargo, una reciente investigación basada en mediciones de diversos satélites, globos atmosféricos y sofisticados modelos químico-climáticos acaba de desmontar aquellas estimaciones.

Según Ecured esta delgada capa de gas color azul pálido está localizada entre los 15 y 40 km de altitud y se compone por tres moléculas de oxígeno. Actúa como un poderoso filtro, sin el cual las agresivas radiaciones ultravioleta atentarían contra la vida en él. También se le conoce como ozonosfera.

Los efectos beneficiosos no serán inmediatos, pero sí se tiene idea de lo que se evitará: 19 millones de casos de cáncer de piel, 150 millones de casos de cataratas y 70 billones de pesetas en pérdidas en la pesca y la agricultura de aquí al año 2060. Y, a más largo plazo, la posible desaparición de la vida en el planeta.

Lo más esperanzador de esta historia es que, por primera vez, un tratado internacional sobre el medio ambiente haya provocado una respuesta inmediata de los políticos y las industrias.

Luchar por que no siga deteriorándose es una tarea que debe unir voluntades precisamente cuando celebramos este 16 de septiembre  el Día Mundial para la conservación de la capa de ozono.

Por Yelenis Fernández García

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