Invisibles al ojo humano tienen un dominio total las bacterias

Las bacterias en el mundo tienen un dominio de todo lo que nos rodea. Muchas viven en nuestra piel, en el aire, en las piedras, la tierra y en lugares inhóspitos e impensables como el agua hirviendo de las aguas termales, en las fosas abisales oceánicas o en las capas más altas de la estratósfera e incluso en las barras de uranio de las centrales nucleares, así refiere la revista de ciencia y tecnología Amazings.

Según estima el líder del Grupo de Biotecnología y Biología Sintética de la Universidad de Valencia, Sinc Manuel Porcar, si se pudiera conocer todas las especies que se estima que existen y se imprimiese en una hoja de papel la descripción del genoma de cada una, es muy probable que la pila de hojas tomara una altura 4 veces la distancia de la Tierra a la Luna.

Se estima que mientras los animales evolucionaron hace unos 500 millones de años las bacterias hicieron su aparición hace 3500 millones de años. Este tiempo ha permitido que ellas se diversifiquen y se multipliquen lo suficiente como para poblar los rincones del mundo.

Las bacterias fueron las causantes de los depósitos de petróleo, hierro, oro o plata que en la actualidad se explotan. A su vez cuando las cianobacterias concibieron la fotosíntesis y empezaron a producir oxígeno cambiaron la atmósfera de la Tierra colmándola de este gas tan tóxico. Por tanto, los seres vivos del momento tuvieron que esconderse en rincones anaeróbicos, adaptarse o morir.

Por lo general las bacterias no generan mucha aceptación de la población pues se les asocia con infecciones. Pero mientras ocurre esto, realizan un papel fundamental en la cura de enfermedades con los llamados antibióticos, balas mágicas para matar a sus compañeras.

La Organización Mundial de la Salud ha manifestado su preocupación por el incremento de la resistencia de las bacterias al efecto de los antibióticos y ha animado a laboratorios y farmacéuticas a descubrir de manera urgente nuevos fármacos de este tipo.

Mientras que la mayoría de medicamentos que consumimos son sintéticos, los antibióticos de nuestras farmacias y casas son productos naturales. Gerry Wright, director del Instituto de Investigación de Enfermedades Infecciosas Michael G DeGroote, en Canadá, tiene como primicia la conservación de los antibióticos que tenemos y no a la búsqueda de nuevos.

 El mismo plantea que las bacterias han elaborado tóxicos para defenderse unas de otras a lo largo de millones de años y por consiguiente se hace necesario la mejora de los antibióticos con ayuda de complementos para bloquear así la capacidad resistiva de las bacterias.

Por Gianny Peña Apiau

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