Unos seis sitios declarados Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), están en riesgo en América Latina y el cambio climático es uno de los culpables.
Hasta 2015 existían unos 1031 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad en 163 estados miembros. De éstos, 802 son culturales, 197 naturales y 32 son mixtos. De estos, 31 se consideran transfronterizos, lo que significa que pertenecen a más de 1 país. De igual forma 48 sitios se encuentran en la categoría “Patrimonio de la Humanidad en peligro”.
En América Latina y el Caribe están afectados por las consecuencias del cambio climático seis sitios. En total en la región existen actualmente 131 bienes declarados como Patrimonio Mundial; con 91 bienes culturales, 36 naturales y 4 mixto. México es el país de América con más bienes culturales y naturales de la humanidad, con 34 de ellos.
Tras estas cifras ofrecidas por la Unesco en su sitio digital la convocatoria está dirigida a un plan de protección de estos bienes del mundo, a través de la “Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural”, aprobado en 1972 y del estudio global “Patrimonio Mundial y Turismo en un clima cambiante” elaborado por esta misma organización; así como el Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP), y la Unión de Científicos Preocupados (UCS).
Tenemos que entender mejor, vigilar y abordar las amenazas del cambio climático a los sitios del patrimonio mundial, aseguró Mechtild Rössler, director del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco.
América Central y la región del Caribe fueron identificadas como las partes tropicales del mundo más sensibles al cambio climático ya que registraron un marcado aumento de los fenómenos meteorológicos extremos incluyendo sequías, tormentas e inundaciones en los últimos 30 años, agregó el estudio.
Específicamente los sitios amenazados son:
1-El puerto de Cartagena en Colombia que posee el conjunto de fortificaciones más completo de toda Sudamérica, con su catedral, palacios de estilo andaluz y antiguas residencias. La arquitectura de Cartagena de Indias está en riesgo por el cambio climático. Luego de
500 años de la llegada de los primeros españoles sobre estas tierras, la ciudad disfruta del boom turístico que genera empleos y revitalización económica. Las ciudades son más vulnerables al peligro de inundaciones catastróficas.Entre los peligros están el rápido aumento del nivel del mar e inundaciones costeras, y la mayor intensidad de las tormentas que afectan esta parte de América Latina y el Caribe.
2. La ciudad de Coro, en Venezuela con sus construcciones, es el único ejemplo actual de la fusión de técnicas y estilos autóctonos, mudéjares españoles y holandeses. Fundada en 1577, fue una de las
primeras ciudades coloniales de América y posee unos 600 edificios históricos, según describe la Unesco.Las islas del Pacífico que desaparecen bajo las agua. El cambio climático hace peligrar los centenarios edificios de la ciudad venezolana de Coro que fue puesto en la Lista de Patrimonio Mundial en Peligro en 2005 como resultado de los daños significativos sufridos por las inusuales e intensas lluvias y tormentas de 2004 y 2005.
3. Las 19 islas Galápagos situadas ubicadas a unos 1.000 kilómetros del subcontinente sudamericano son de origen volcánico y su reserva marina circundante son un museo y un laboratorio vivientes de la evolución, describe la Unesco.
La riqueza que compone este conjunto de islas inspiró al naturista inglés Charles Darwin a desarrollar su teoría de la evolución por selección natural. Las tortugas gigantes
son una de las principales atracciones. Las principales amenazas para la biodiversidad de las Islas Galápagos en las últimas décadas fueron el turismo y el crecimiento de la población, la introducción de especies exóticas e invasoras, y la pesca ilegal. Ahora hay que agregarle el cambio climático. El aumento del nivel del mar, calentamiento de los océanos y la atmósfera, acidificación de los océanos y los cambios en las precipitaciones y eventos extremos, pueden tener negativas consecuencias para los ecosistemas de las islas.
4. El Parque Nacional Huascarán en Perú, se encuentra en la Cordillera Blanca, la cadena montañosa tropical más alta del mundo, que se alza a 6.768 metros sobre el nivel del mar. En sus profundas quebradas, con lagos glaciares y abundante y variada vegetación, viven especies animales como el oso de anteojos y el cóndor andino. Los recientes cambios en el clima han marcado grandes impactos en la región provocando la reducción del tamaño de los glaciares, mientras que muchos han desaparecido. Esto causa preocupación sobre la disponibilidad del agua para satisfacer la creciente población. Además, el derretimiento de los glaciares expone roca rica en metales pesados, como plomo, arsénico y cadmio, metales tóxicos que terminan en los ríos y que afectan a la calidad del agua y del suelo.
5. La Reserva de Mata Atlántica del Sureste de Brasil se sitúa en los estados de Paraná y Sao Paulo que incluyen desde montañas cubiertas por tupidos bosques hasta pantanos e islas costeras con colinas y dunas asiladas. La elevación del nivel del mar y el clima extremo se convirtieron en una amenaza para estas reservas de Brasil.El desarrollo urbano, la explotación de la tierra, la tala de árboles ilegal son los principales factores que dañan ese ecosistema. Más carbohidratos y menos nutrientes: las inesperadas consecuencias nutricionales del cambio climático
6. La Isla de Pascua en Chile también es conocido como Parque Nacional Rapa Nui (nombre indígena de la Isla de Pascua) que aún conserva restos de una comunidad de origen polinesio asentada allí en el año 300 d.C., con grandiosas formas arquitectónicas y esculturales como los numerosos “moai”. Los descubrimientos arqueológicos corren peligro por el cambio climático. Según el informe, el impacto de las inundaciones y la
erosión de la costa en donde se encuentran gran concentración de las atracciones arqueológicas. Ya algunas estatuas de Isla de Pascua están en riesgo de perderse en el mar. El cambio climático, traducido en el aumento de los niveles del mar y las condiciones meteorológicas extremas, constituye la amenaza directa a estos sitios provocando inundaciones, deslizamientos de tierra y causando la degradación del hábitat y pérdidas.
Finalmente si se logra lo establecido en el Acuerdo de París de limitar el aumento global de la temperatura a un nivel muy por debajo de 2 grados centígrados sería de vital importancia para la protección de nuestro patrimonio mundial, para las generaciones actuales y futuras.
Por Yelenis Fernández García

