Desde la primera Guerra Mundial donde se emplearon armas químicas, hasta la actualidad, se han desarrollado decenas de sustancias toxicas con efectos devastadores para la salud del hombre más allá de un conflicto.
Un equipo de la Universidad de Carolina del Norte en los Estados Unidos desarrolló una nueva forma de adherir a telas, un recubrimiento ligero que permite neutralizar sustancias toxicas a través del contacto con la piel, según refiere Amazings.
Consiste en el uso, en las telas, de polvos de materiales sólidos muy porosos, comúnmente llamados armazones organometálicos (MOFs), con el fin de degradar y destruir compuestos químicos dañinos. La estructura minúscula y porosa de este material permite absorber enormes cantidades de gases y otras sustancias.
La problemática del empleo de los MOFs radica en que aun estos materiales son inestables y resultan un tanto complicados a la hora de ser incorporados a las ropas.
Como respuesta los investigadores propusieron hacer crecer los MOFs a temperaturas ambientes creando un escudo, de bajo peso, que pueda ser empleado en los uniformes y ropas protectoras. El descubrimiento representa un importante avance no solo para la protección de soldados, sino también para la de vidas inocentes que mueren, a menudo, producto de intoxicaciones provocadas por los ataques químicos.
Por Gianny Peña Apiau

