Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Zaragoza (España), han analizado los estados de dispersión en el agua de los protozoos Cryptosporidium y Giardia, según publicó la revista Amazings.
El análisis se enfocó en plantas potabilizadoras de las 20 localidades más pobladas de Aragón. Para ello se tomaron distintas muestras desde en el período de 2013 y 2015. Las muestras escogidas se tomaron tanto dela agua cruda sin tratamiento como la que salía lista para beber.
Los resultados arrojaron que en once plantas una concentración media de 0,88 ooquistes* de Cryptosporidium y 0,37 quistes de Giardia por litro de agua. Las concentraciones son relativamente bajas, pero no representan un daño alguno para los humanos.

De todas las potabilizadoras, se detectó Cryptosporidium en el 55 % de las plantas y Giardia en un 70% de las mismas, con nueve plantas positivas para los dos protozoos y sólo cuatro en las que no se registró ninguno.
Desdichadamente no existe una legislación que norme los límites de estos patógenos presentes en el agua. Esto queda al criterio de las autoridades sanitarias de investigar o no la presencia de estos microorganismos y solo en casos concretos como su turbidez.
Estos indeseables parásitos pueden conducir a brotes diarreicos que producen estos parásitos pueden afectar a grandes grupos de población, como el de giardiosis que hizo enfermar a unas 2500 personas en Bergen (Noruega) en 2004, o el brote masivo de criptosporidiosis que en 2003 afectó a más de 400.000 personas en Milwaukee, en EE UU.
Ooquiste: En biología y parasitología, un ooquiste es el quiste que forma el cigoto de un parásito apicomplexo.1 El término procede de las raíces griegas (kyst, bolsa). El ooquiste es un estado de reposo en el que el cigoto, rodeado de una pared gruesa, madura. Cuando esto sucede, el ooquiste se abre y libera los esporozoitos infecciosos.
Por Gianny Peña Apiau



