Cajeros, tarjetas y aclaraciones pendientes

La calidad de las tarjetas magnéticas, las condiciones físicas y técnicas de los cajeros automáticos, su distribución a lo largo del país y las condiciones de seguridad a la hora de retirar efectivo de los propios equipos, resultan problemáticas actuales para los muchos cubanos que hoy dependen de esta opción bancaria.

Sobre estas preocupaciones indagó Granma con directivos del Banco, como parte del seguimiento a las inquietudes de los lectores. Jorge J. Sánchez Denis, director general de Redsa, y Orestes Perdomo Santana, director técnico del Banco Central de Cuba, ofrecieron declaraciones.

¿QUÉ PASA CON LAS TARJETAS?

De acuerdo con lo explicado por Jorge Sánchez Denis, existen dos tipos de tarjetas en el mundo: las de baja y las de alta coercitividad; clasificaciones relacionadas con las características ferro-eléctricas de las bandas magnéticas. Las primeras, que son las que actualmente se utilizan en nuestro país, resultan más sensibles a los campos electromagné­ticos.

«Si la persona tiene hábitos correctos en cuanto a la posesión de la tarjeta, esta puede durar hasta cinco o seis años.

Siempre deben mantenerse lejos de imanes, monederos con cierres magnéticos, teléfonos móviles, refrigeradores, microondas… También hay que evitar que coincidan las respectivas bandas de dos tarjetas.

«Podemos garantizar que mediante el proceso de impresión, actualmente efectuado en Cuba, las tarjetas salen con la calidad requerida porque usamos equipos profesionales para ello, que a su vez hacen comprobaciones», agregó Sánchez Denis.

Orestes Perdomo especificó que en este momento hay 3,3 millones de tarjetas emitidas y activas a lo largo de la geografía nacional, con un promedio de vida útil de cinco años. «Para mediados del 2017 los bancos emisores de tarjetas incursionarán en el uso de las de alta coercitividad; un paso que debe disminuir considerablemente las afectaciones», señaló.

Los entrevistados insistieron en la importancia de que la población conozca que el hecho de que la tarjeta se desmagnetice y se necesite adquirir otra, no implica que el cliente deje de tener acceso a su dinero durante el periodo de recuperación; cuenta con la opción de ir al banco con su carné de identidad y extraer efectivo por ventanilla.

CAJEROS AUTOMÁTICOS, ¿ROTOS, SUCIOS Y SIN DINERO?

Respecto a la situación de cajeros automáticos fuera de servicio, Sánchez Denis alegó que estos equipos poseen partes mecánicas propensas a fallos ante periodos de sobreexplotación.

«Un factor causante de esta problemática es que muchas empresas efectúan el pago a sus trabajadores en la misma fecha; hemos realizado estudios que evidencian que en estos días la disponibilidad de nuestra red —normalmente en un 94 %— disminuye. El banco está imponiendo como condición a las empresas que desean domiciliar sus nóminas, que desplacen su fecha de pago de estos días pico para aminorar los perjuicios.

«El tiempo de reparación de una de estas máquinas oscila entre 24 y 48 horas. Además desde las dos hasta las cuatro de la madrugada, se detienen automáticamente todos los cajeros del país debido a que la red se somete a un proceso diario de mantenimiento de sus sistemas informáticos», aseguró Jorge Sánchez.

El propio ejecutivo expresó que es muy raro que un cajero se quede sin efectivo y de ocurrir así, representa una irresponsabilidad del banco, porque entre los procedimientos de los grupos de trabajo se encuentra revisar y llenar el equipo antes de culminar la jornada laboral —esto es en relación con los cajeros adyacentes a las sucursales; Sepsa se encarga de abastecer a los que se encuentran fuera de las oficinas bancarias.

«La mayoría de las veces se trata de un problema técnico en el módulo que manipula el efectivo debido a la misma sobreexplotación, y como no puede entregar dinero, las personas lo consideran vacío; por lo general el cliente no tiene forma de saber con exactitud si realmente el cajero quedó sin efectivo. En esos momentos el cajero no sale de servicio, pues queda disponible para otras operaciones ajenas al retiro de efectivo (consultar saldo, hacer pago de servicios, hacer transferencia de dinero a otra tarjeta)», argumentó Sánchez.

En cuanto a la variedad de los billetes del cajero, Orestes Perdomo explicó que se trata de un problema de capacidad física, porque un cajero está dividido en cuatro gavetas cuyas respectivas denominaciones no pueden mezclarse, y cada una tiene capacidad limitada. El banco decide cómo distribuirlas y para ello se tiene en cuenta la cantidad de cajeros que hay en el sitio y la demanda de efectivo en la región.

«El tema de la doble moneda también influye directamente en este problema; cuando tengamos unificación monetaria, habrá cuatro gavetas para una sola moneda y lógicamente, existirá en un mismo cajero un gama más amplia de billetes», agregó Jorge Sánchez.

Los entrevistados aseguraron que los trabajadores de las sucursales bancarias son responsables de llevar la limpieza de los cajeros, pero que es más complicado mantener la higiene en los que están fuera de las oficinas bancarias, por la hostilidad de los ambientes a los cuales están expuestos. No obstante, reconocieron la necesidad de trabajar fuertemente en este aspecto y mancomunados con Sepsa, quien en este caso se encarga de la limpieza y el mantenimiento de estos cajeros.

Con el fin de proteger la privacidad de la transacción, los equipos recientemente instalados poseen dos pequeños espejos en la zona superior, que le permiten al cliente cerciorarse de que nadie espíe su operación sin tener que voltear a mirar.

Otra medida de seguridad resulta la existencia de mallas plásticas sobre el teclado con el objetivo de asegurar la confidencialidad de la clave secreta. También se están acomodando y acondicionando locales con varios cajeros automáticos en los que aumenta el confort, según lo explicado por Jorge Sánchez.

«En los últimos tres años se han instalado 350 cajeros, lo que representa un 40 % de los actuales. En el 2016 posicionamos 90, y para este año nuestro plan consiste en instalar aproximadamente 60, de los cuales 45 tienen como destino la capital. Queremos aumentar estas cifras, pero ello depende en gran medida de la disponibilidad de recursos financieros del país.

«Durante el año 2015 colocamos dos cajeros recicladores, máquinas donde se puede depositar efectivo y, en la medida que exista un balance entre lo que extrae y lo que se coloca, puede autoabastecerse. En el 2017 pondremos cinco más de este tipo en La Habana. Otros equipos que se están adquiriendo permitirán en un futuro próximo efectuar cambios de moneda extranjera y aceptarán el depósito de cheques», concluyó Orestes Perdomo.

Tomado de Granma

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Eduardo Carralero Bofill

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