Científicos del Instituto de Ciencia de Materiales de Barcelona (ICMAB-CSIC) han estudiado mediante una luz infrarroja la toxicidad de diferentes nanoparticulas de hierro, según refiere la revista Amazings.
Las pruebas fueron realizadas sobre la especie C. elegans, un gusano nematodo de un milímetro de longitud. Este microorganismo se emplea como modelo en los ensayos ya que posee un genoma secuenciado. También se aprovecha dentro de sus características su transparencia, su pequeño período de vida (4-5 días), su facilidad experimental y bajo coste de mantenimiento.
Los análisis muestran que las nanopartículas creuzan la barrera intestinal del nematodo debido a procesos donde interviene una proteína de la membrana celular, la clatrina. El uso de la línea de luz infrarroja MIRAS ha permitido determinar altos niveles de oxidación de lípidos, evidenciando un estrés oxidativo de los tejidos después de la administración de las nanopartículas, hecho que podría implicar una presencia de radicales libres o moléculas inestables en el organismo.
El estudio demuestra que mediante este método se puede comprender y predecir su comportamiento y optimizar su diseño para conseguir nanomateriales de baja toxicidad y más seguros para los humanos.
Por Gianny Peña Apiau

