Mecánico

Su vida está ligada a los carros, sus manos llenas de huellas evidencian la constancia que ha dedicado a la profesión. Rafael Molina Reyes, Técnico en Mecánica automotriz, confiesa que el día a día es todo su secreto.

Con siete décadas y media de vida, aún se ve por el taller B de equipos pesados, perteneciente al MINCONS. Allí llegó por primera vez hace 50 años, laboró de forma activa hasta su retiro y alguna que otra vez regresa con un nuevo contrato.

No descansa, todavía tiene mucho por hacer y enseñar. Es miembro activo, desde sus inicios, del movimiento del Fórum de Ciencia y Técnica. La adaptación de metales de los puntos de apoyo de un motor Fiat Iveco fue el trabajo presentado el año pasado en el taller.

Sus inventivas han permitido encontrar soluciones para reparar equipos que, en muchas ocasiones, se encontraban inhabilitados por falta de piezas de repuesto.

Su trabajo innovador traspasa fronteras. Con orgullo, guarda una carta entregada en la Casa de Gobierno de Nicaragua, al culminar su colaboración en 1990. En la misiva se hace referencia a equipos que fueron elaborados, gracias a su creatividad, como un compresor y un comprobador de inyectores.

Entre sus recuerdos hay un ejemplar del periódico 26 de Las Tunas del 30 de octubre de 1985. En él expresaba: “la calidad es una premisa fundamental de todos los que laboramos”, condición que en la actualidad es un requisito imprescindible de sus trabajos.

Este mecánico no descansa, dicen que nadie trama la dirección de un carro con tanta precisión.  Si hay que pasarlo por el somatón, y él lo revisa, el diagnóstico positivo está asegurado, expresan los que lo conocen.

Su vida sigue así, entre overoles y herramientas, procurando encontrar una solución para que cada chofer se sienta seguro cuando arranque el carro y salga a la carretera.

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Odalys Molina Espinosa

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