Matrimonio a lo cubano

Hace algunos años era habitual ver en los hogares cubanos una foto del matrimonio de la familia colgado en alguna de las paredes de la sala. Esa realidad ha cambiado así lo reflejan las estadísticas recogidas en el Anuario Demográfico de Cuba. Por ejemplo en el 2017 se celebraron en la isla  53 mil 684 matrimonios, para una tasa de 4,8 por cada mil habitantes. Con respecto al 2016 esa cifra decreció en 8219 matrimonios menos.

Como dato curioso al comparar estas cifras que aparecen en el Anuario Demográfico de Cuba, (aquí va enlace con la dirección) en el país en 1976 se efectuaron 61 mil 297 matrimonios y en los años 1990, 1991, 1992, 1993 y 1994 esta cifra llegó a crecer hasta, 191 mil 429 en 1992 fue la más alta en esos cuatros años, aunque se comportó muy similar en esos cuatros.

La situación del llamado periodo especial en esa etapa  indujo a muchas personas a plasmar su firma en la notaria o consultorías jurídicas internacionales, la mayoría eran matrimonios arreglados con ciudadanos extranjeros. La realidad interna era bien difícil,  muchos hogares se desmembraron por las migraciones y la crisis económica hizo de las suyas y así lo reflejan las actuales familias disfuncionales que tenemos hoy.

Legalmente que es el matrimonio: es una institución social que crea un vínculo conyugal entre sus miembros. Este lazo es reconocido socialmente, ya sea por medio de disposiciones jurídicas o por la vía de los usos y costumbres. El matrimonio establece entre los cónyuges, y en muchos casos también entre las familias de origen de éstos una serie de obligaciones y derechos que también son fijados por el derecho, que varían, dependiendo de cada sociedad. Esta definición aparece en la Enciclopedia Colaborativa Cubana.

En estos momentos ¿qué sucede con la unión entre dos personas?

Muchas son las vías que los cubanos utilizamos para ser felices en pareja. En varios medios digitales aparecen historias que nos refieren sobre el tema.

Por ejemplo: casarse para un cubano va más allá de firmar papeles o ir a la iglesia, es un compromiso de alma y cuerpo. La fiesta y las fotos aunque pueden ser una ilusión de muchos, a veces se ven truncadas por la falta de recursos y hace que el contrato sea de palabra, un pacto de amor entre dos.

En entrevistas muchos jóvenes declaran que para ellos la  boda ideal es la que se realizan con marcha nupcial y toda la parafernalia, las uniones bendecidas por un pastor, o simplemente el mutuo acuerdo de vivir juntos y compartirlo todo, eso también es matrimonio.

Otros refieren que dos personas que firmaron frente a un notario hoy viven separados; mientras que muchos no deciden legalizar el matrimonio y conviven, alternando entre las viviendas de sus padres, lo cual dificulta la relación, pues las condiciones no son propicias para convivir, y aun así se aman.

Recientes indagaciones de corte sociológico y periodístico confirman que continúa ubicándose entre las principales aspiraciones del cubano el deseo de formar familia, y consideran que esta “sigue siendo el nivel de integración social primario y el sistema protector esencial para niños, jóvenes y adultos, en nuestra sociedad”, al decir del proyecto de investigación  “Familia y cambios socioeconómicos a las puertas del nuevo milenio” a cargo de un equipo de especialistas encabezado por la máster en psicología social Mareelén Díaz Tenorio.

En comentarios en las redes muchas personas explican que es una realidad que se ha ido perdiendo el interés a legalizar la unión de pareja, por los motivos económicos. Ese es uno de los principales motivos por lo que las parejas de jóvenes profesionales cubanos deciden no realizar la unión, pues no tiene gracia ir y firmar sin el velo y el traje. Ni hablar de los precios de los alquileres de ropa y locales, ni de los bocadillos para el brindis, y el tema de la luna de miel también influye. Declaran jóvenes de la carrera de Gestión Sociocultural para el Desarrollo de la Universidad de Las Tunas.

Aunque los cubanos siguen casándose, hay que decir que el matrimonio está siendo postergado en el tiempo y en muchas oportunidades sencillamente sustituido por la sola unión consensual   

Es mucho más fácil empezar una relación informal e irse para la casa del que más comodidad tiene y casi sin percibirlo ya estamos juntos viviendo y ya deja de ser importante legalizar la unión, pero llegan los hijos, nos hacemos mucho más mayores y por ley lógica de la vida,  a uno de la pareja  muere y entonces el que sobrevive se ve inmerso en el dolor y angustias porque no sabe que derechos tiene para amparar los hijos menores, o si tiene derecho a seguir en la vivienda. Expresó una recién graduada de derecho que comienza sus pasos en una notaria de la ciudad cabecera.

En fin, por esa decisión casi involuntaria, se presentan después, una serie de disyuntivas y dificultades que pudieran evitarse con solo legalizar la unión.

Sin duda contraer nupcias para los nacidos en la Isla esta unión está basada en el amor y expresa el sacrificio y la confianza de dos individuos para estar unidos, aun cuando no lo estén físicamente todo el tiempo. Expresa la voluntad de poner a tu pareja por encima de cualquier otra cosa y a pesar de no tener muchas cosas materiales, entre ellas una casa, lo tienen todo el amor, basamento ideal para un feliz matrimonio.

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Yelenis Fernández García

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