Con los ojos del alma

El amanecer se muestra apacible en la comunidad rural Pozo Salado, perteneciente al municipio de Jobabo, en el sur tunero. El gallo ofrece su canto mañanero, las libélulas van de un lado al otro, los caballos aprovechan para comer el pasto mojado por el rocío de la noche…

A pesar de la intensa sequía, la naturaleza exhibe su esplendor. Se aprecian flores blancas, lirios y amapolas, resistentes al terreno seco.

Pero la tranquilidad se interrumpe desde temprano por niños y niñas que llegan motivados. Provienen de sitios como Rinconcito, Aguacate, El Níspero, Las Pelonas y Ciruelito.

También asiste el líder de la alegría que está por venir. Se trata de Alexis Rodríguez Espinosa, un joven de 36 años que mira y asume la vida con los ojos del alma. Nació ciego, pero no le falta la voluntad, el optimismo.

Todos juntos transforman la realidad de la comunidad, apegados a la cultura y bajo la sombra de una palma real.

“En este sitio aburrirse era lo más común. Pero, gracias a la Biblioteca Provincial José Martí y al apoyo intelectual y financiero de la Fundación Nicolás Guillén, se creó el proyecto cultural Palma Sola, para rendir homenaje al Poeta Nacional y llevar el arte a todas las comunidades de nuestro Consejo Popular”, explicó Alexis.

La danza, la declamación, el canto, el teatro y los juegos participativos se mantienen activos gracias a una iniciativa que varios meses al año convoca a alumnos de las escuelas rurales de la zona para protagonizar el festival A viva voz.

“Es la oportunidad de reunirnos para que todos muestren el talento que anida sus corazones, divertirnos y sonreír. Para lograr todo esto se realizó un estudio de la comunidad, se impartieron nueve talleres de temas como sexualidad, identidad de género y antropología, con profesores de la Universidad de La Habana y la de Oriente. Así inició un camino que posee luz de futuro”, agregó.

Trabajar sin descanso es su meta. “Una discapacidad no ha podido derrotar nunca mi voluntad. Mientras que mis coterráneos me apoyen seguiremos adelante para que los niños cultiven su espíritu y aprendan cada día algo nuevo para la vida”.

Él cambió la realidad del entorno que habita, motivo suficiente para soñar. “La luz de mi vida es mantener siempre mi fe, mi esperanza. Deseos de trabajar me sobran por lo que que en las comunidades que integran mi Consejo Popular brillará siempre la luz de la cultura”, concluyó.

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Gianny López Brito

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