Las indecencias del “trap”

Hace algún tiempo la versión latina del “trap”, subgénero musical nacido en el año 1990 al sur de los Estados Unidos, ha calado sobremanera en el gusto de adolescentes y jóvenes cubanos.

El ritmo mezcla sonoridades del hip- hop, la música electrónica y el reguetón pero se caracteriza por letras muy agresivas. “Trap” es un término proveniente de los Estados Unidos y denomina el lugar donde se venden drogas de forma ilícita.

Pero, lo cierto es que este tipo de música se ha introducido en Cuba debido a influencias foráneas y hoy es tarareado por grandes y chicos. Las canciones poseen un contenido altamente explícito que, por ejemplo, alude al sexo las drogas o al manejo de armas.

Entre sus defensores más populares está el puertorriqueño Bad Bunny o “el conejo malo del trap”, un verdadero exponente de la vulgaridad y la indecencia, quien al cantar suele soltar “flores” por la boca.

A pesar de ello artistas latinos de gran convocatoria, devenidos patrones de imitación por su popularidad, como Shakira, Enrique Iglesias o Prince Royce, incursionan hoy en el trap junto a Bad Bunny o Maluma, para sencillamente estar a la moda y vender más.

El ritmo gana adeptos y sus estribillos se tararean lamentablemente en cualquier esquina. Sus letras contribuyen además a denigrar la imagen de la mujer y acentúan las diversas formas de violencia hacia ella cuando en Cuba se realizan grandes esfuerzos para visibilizar y a la vez enfrentar este flagelo.

En la actualidad salir y escuchar las bocinas portables lo mismo en una plaza, en un parque o en cualquier espacio público, promocionando “a la fuerza” los temas de trap, es algo completamente a la moda y a la vez un verdadero maltrato al oído humano, al pudor…

Muchos estamos obligados a convivir con esas palabrotas obscenas porque al vecino le da lo mismo y te atormenta con esas canciones de noche y de día. Se tiene entonces que aguantar a ese o esa que se cree un verdadero artista porque muchos siguen lo que hace, que se aleja mucho de la tradición cultural de cualquier nación.

Además entristece, lacera, ver como muchas féminas se lanzan a defender un género que precisamente pone a la mujer en el vacío, la irrespeta, afecta su moral y sus verdaderos principios que la engrandecen como un ser humano verdaderamente maravilloso.

Por suerte cuando el trap pretende ganar espacio, muchas personas vibran de emoción al escuchar una letra acompañada de una melodía proveniente de la trova u otro género que invita al deleite, a la reflexión.

Y es que aún resulta emocionante andar por la vida y caer rendido ante la magia de una hermosa canción.

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