La respuesta a la escasez de agua está en la naturaleza

Una gota de agua es más necesaria que nunca. Una gota de agua es poderosa. Este recurso vital para la existencia del ser humano en el planeta, y el desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.

El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, a la salud humana y al medio ambiente.

En la actualidad más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar, lo que les obliga a pasar horas haciendo cola o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada.

Cada año se celebra el 22 de marzo como el Día Mundial del Agua.  La fecha fue  proclamada en 1992 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la Conferencia Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo efectuada en Río de Janeiro, Brasil del 3 al 14 de junio de ese año. El propósito de la celebración fue crear consciencia sobre la conservación y acceso del recurso natural que, aunque ocupa el 71 por ciento.

  En el 2018 los esfuerzos se centran en explorar cómo la naturaleza puede ayudarnos a superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI. Los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo. Las inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos. Cuando descuidamos los ecosistemas, dificultamos el acceso a los recursos hídricos, imprescindibles para sobrevivir y prosperar.

Las soluciones naturales pueden dar respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua. Queda mucho por hacer para implantar las infraestructuras ecológicas y armonizarlas con las tradicionales allí donde sea posible. Plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales devolverá el equilibrio al ciclo del agua, además de mejorar la salud pública y los medios de vida.

“Para eliminar los múltiples problemas relacionados con el agua, debemos trabajar con un espíritu de cooperación urgente, con mente abierta a las nuevas ideas y la innovación, y dispuestos a compartir las soluciones que todos necesitamos para un futuro sostenible.” – Así expresó el 22 de marzo del 2015 en Ginebra, Suiza, Ban Ki-Moon, Secretario General de las Naciones Unidas en ese año.

Estrategia Cubana

En Cuba la Política Nacional del Agua fue aprobada el 2 de diciembre del 2012 por el Consejo de Estado. En aras de cumplir los acuerdos  de esta  estrategia se lleva a cabo la construcción de un  trasvase de agua y la infraestructura asociada a él, la rehabilitación de los acueductos de las principales ciudades y la introducción de tecnologías amigables para la producción agrícola (consume alrededor del 60 por ciento del agua embalsada del país). Estas constituyen algunas de las medidas que se aplican para solventar la actual situación a mediano y largo plazo.

En provincias como Camagüey, Las Tunas, Holguín y Granma se han ensayado varias formas de provocar lluvias, desde el conocido bombardeo químico de nubes hasta el más reciente uso de la electricidad.  Igualmente, la experiencia de desalinizar o desalar el agua del mar y convertirla en potable ha dejado de ser una medida exclusiva de polos turísticos o industrias específicas para comenzar a implementarse en grandes centros urbanos como, por ejemplo, la ciudad de Santiago de Cuba. Al mismo tiempo se emprende un programa de perforación de pozos profundos para su aprovechamiento en el riego y la ganadería.

Solo que se trata de la aplicación de tecnologías caras, altas consumidoras de combustibles y que representan una solución a corto plazo, pero que puede comprometer otros componentes ambientales, como es el caso del suelo (puede salinizarse y luego desertificarse), la diversidad biológica y el propio recurso agua (sobreexplotado). Las condiciones de sequía que afectaron a Cuba en los dos últimos años llegan a su fin, luego del paso del huracán Irma,  tras registrarse promedios nacionales por encima del valor histórico anual, según destaca un informe respaldado por la Dirección de Uso Racional del Agua del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

Los acumulados pluviales superaron las medias históricas en un total de 143 municipios, y en ninguno resultaron inferiores al 50 por ciento.

El promedio nacional de precipitaciones fue de mil 527 milímetros (mm), equivalente al 114 por ciento del valor histórico anual, detalla una nota del diario oficial Granma.

En las tres regiones de la isla llovió por encima de los valores habituales: en occidente cayeron mil 534 mm, con un 107 por ciento.

La notable recuperación experimentada por los embalses, que al cierre del 2017 almacenaban siete mil 532 millones de metros cúbicos de agua, el 83 por ciento de la capacidad total, representa la cifra más alta en mucho tiempo.

En la actualidad se encamina los esfuerzos para el uso racional de este líquido y elevar su calidad  en Las Tunas

Es por ello que se realizan inversiones con el propósitos ir aumentando la eficiencia de los recursos hidráulicos e ir reduciendo de manera paulatina casi el 60 por ciento de las pérdidas que tenía la provincia cuando se inició este programa en el 2011.

Por ejemplo en El Rincón, según explicó Yunior Prado, jefe de la Planta Potabilizadora “El Rincón”  se emprendió un programa de modernización de toda su tecnología,  en un primer momento  se  realizó una reparación que incluyó 8 equipos de bombeo. También  fueron rehabilitados los filtros y sedimentadores. Todas estas acciones favorecen el servicio el abasto de agua a la población que aumentó el volumen de bombeo a 400 litros por segundo, lo equivalente a 31 400 metros cúbicos por día.

Esta es una de las cinco plantas que funcionan en la provincia y permiten que este líquido salga en condiciones óptimas para el consumo humano. A las transformaciones se unen la instalación de plantas desalinizadoras en pozos cuyos indicadores de calidad del agua no permitían su consumo en varias localidades del Balcón del Oriente Cubano.

Sin duda alguna el agua constituye un bien  insustituible de la vida en el planeta. Es indispensable su protección y conservación para todos los pueblos del mundo y para mantener el equilibrio de los ecosistemas.

infografia

Por Yelenis Fernández García

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