La mujer en la pintura de Chucho

Nuevamente la mujer se adueña del quehacer pictórico de Jesús Vega Faura, Chucho, y los resultados se muestran en la galería de la sede de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, UNEAC, en la ciudad de Las Tunas, capital de la homónima provincia.

Reflejar la figura femenina se ha convertido en una suerte de obsesión para este creador que, recientemente, celebró su cumpleaños 65 y tres décadas de permanencia en la organización de la vanguardia artística tunera con la inauguración de la expo titulada “Eva por siempre”.

Pero más que una obsesión, cuyas consecuencias benefician al público que disfruta sus obras, puede decirse que Chucho experimenta una inspiración perpetua por las mujeres y sus variadas facetas. A ellas se acerca y, a la vez, las toma como pretexto o hilo conductor para hilvanar historias personales.

Los once cuadros que conforman la muestra se inscriben dentro de la más actual producción de Vega Faura. En esta ocasión se aprecia claramente una definición marcada por la línea figurativa, más allá de un galanteo con la tendencia abstracta que había marcado sus anteriores entregas.

Muy querido por su labor creadora y docente, al ser formador de varias generaciones de cultivadores de la plástica, este artista se confirma como uno de los más auténticos exponentes de la pintura en Las Tunas.

En “Eva por siempre” la gama cromática se inclina ligeramente hacia los colores fríos, lo cual junto a la suavidad de las líneas, logra el efecto sensual añorado por el autor.

En las protagonistas de las obras se adivinan diversos sentimientos o estados de ánimos, inherentes todos a la cotidianidad del ser humano que se debate entre pasiones y anhelos, alegrías y frustraciones.

Nacido en 1952, este hombre, tunero de pura cepa,  seguirá fiel a la mujer como eje central de sus piezas. La reconoce como taller forjador de la vida y es su quehacer artístico la forma escogida para venerarla.

Devenidas íconos de sus propuestas, las Evas de Chucho se muestran ora desafiantes, ora ingenuas, dubitativas o recelosas… pero nunca se presentan como víctimas ante el espectador.

Es por todo lo dicho que impactan y cautivan estas féminas con disímiles posturas y actitudes ante el curso existencial. A través de ellas su artífice hace el llamado de admirar por siempre a la mujer.

Por Anybis Labarta García

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Yoe Hernández González

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