La gracia de la artesanía

Es carpintera ebanista: Yaquelín López Hierrezuelo. Una tunera que llamamos ¡de anjá! por su arrojo manifiesto en el taller que creó hace más de una década en el traspatio de su casa.

En sus manos el arte cobra sentido. Ventanas, puertas, sillones, camas, a cualquier pieza de madera le pone su sello. Aunque se vale de dos jóvenes ayudantes, el diseño y la imaginación los pone ella.

Revela con seguridad que no hay tarea difícil que no pueda ejecutar. “Le propongo a los clientes, le estoy ofreciendo siempre ideas para que quede mejor el trabajo”, -dice la atinada artesana.

La carpintería es su mundo. Entra al taller en horas tempranas y sale al caer el sol: “Hay cosas que se me olvidan cuando entro aquí, porque me concentro tanto en lo que hago, que me da trabajo salir a otras tareas.

“En Las Tunas soy la única mujer carpintera ebanista, y creo que de Cuba”,  -expresa con satisfacción López Hierrezuelo. La calidad de sus producciones atestigua, al menos, que clasifica entre las más exquisitas del mundo.  Su artesanía es, verdaderamente, útil y bella.

Las manos de Yaquelín moldean con gracia la madera. Hasta el aroma se le impregna para no olvidar que de que cada astilla, no sólo saca el sustento familiar, sino el arte que enseñan muchas familias tuneras en las decoraciones de sus hogares.

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Damaris Zamora Escanell

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