Juntos hacia los caminos de la inmortalidad

Antonio Maceo y  Grajales y Ernesto Guevara de la Serna,  Che,  constituyen paradigmas para las nuevas generaciones de cubanos. Estas figuras de la historia patria da la casualidad que se  unen en nuestra memoria,  cada 14 de junio por sus natalicios, aunque siempre están presentes como símbolos de patriotismo, de dignidad, de altruismo y de intransigencia revolucionaria.

Lo que más une las vidas de Maceo y el Che, sin embargo, no es la coincidencia de una fecha. Los une, sobre todo, su lucha por la libertad y la independencia de Cuba, la coincidencia de sus vidas y de su obra.

Antonio Maceo, devenido brillante estratega militar durante las guerras  cubanas contra el ejército colonial español en el siglo XIX, fue a la vez un hombre de pensamiento avanzado, capaz de aquilatar las corrientes políticas de su época en Cuba y situarse incondicionalmente al lado del independentismo.

El Che, joven médico, comprendió desde temprano que la verdadera medicina para curar los males de los oprimidos era su redención mediante la Revolución, que implicaba un proceso  socialista.

Ambos, en el fragor del combate, con un valor y una entrega sin límites, ganaron los máximos grados militares del Ejército Libertador y del Ejército Rebelde, respectivamente.

Así mismo en sus vidas coexisten hechos que trascienden en nuestra historia,  como es la proeza de dos  invasiones  militares desde del Oriente hacia el Occidente del país, en ambos casos victoriosas y decisivas en el curso de la guerra. El 22 de octubre de 1895, Maceo partió desde Mangos de Baraguá y llevó la llama de la guerra hasta Mantua, en la provincia de Pinar del Río, campaña que cumplió en enero de 1896.

En agosto de 1958 el Che partió, con su Columna 8 Ciro Redondo, para la invasión y llegó hasta Las Villas, donde combatía y doblegaba a las fuerzas de la tiranía batistiana cuando se produjo la victoria revolucionaria del 1ro de enero de 1959.

Los dos fueron fieles y leales a los principios, cada uno en el momento histórico que le correspondió vivir: Maceo durante la contienda emancipadora frente al ejército español, y Che en la lucha insurreccional en la Sierra Maestra y en otras circunstancias, comprendió que su compromiso estaba más allá de Cuba y fue a luchar a suelo boliviano.

El Ché y Maceo se caracterizan por una voluntad a toda prueba, un valor extraordinario y un profundo sentido de la dignidad y el humanismo. Sin embargo  más que la fortuna histórica de haber nacido ambos el mismo día, ellos supieron trascender con sus acciones y transitar juntos hacia los caminos de la inmortalidad.

Aunque separados por el tiempo Maceo y Che son ejemplos en la valentía, en la honestidad y en el sentido de la solidaridad, son dos voluntades que fueron madurando y enriqueciendo y que constituyen hoy, por siempre, norte y guía de acción libertadora.

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